Amigas terminan llenas de semen por obligación

Irene (23) y Ana (24) son amigas desde la adolescencia. Se conocieron por casualidad ya que ambas veraneaban en la misma urbanización, en la costa. De pequeñas incluso sus padres cuadraban sus vacaciones para que las chicas pudieran verse. Ya de mayores, en verano, suelen pedir a sus padres las llaves de alguna de las casas para poder ir a la playa con amigos/parejas etc…

En esta ocasión, ambas habían venido para sólo un par de días ellas solas, como recompensa de un duro año de trabajo en la universidad. Fueron a la casa de Irene, una chica delgada, siempre muy activa sexualmente, no demasiado alta, con poco pecho pero con un culo escultural. Su piel, pálida, hacía juego con una melena rubia que le llegaba hasta poco más de sus hombros.

Ana, por su parte, tenía el pelo un poco más largo y castaño. A diferencia de su amiga, era alta con unas largas piernas. Llevaba practicando baloncesto desde los 14 años y eso le daba una rigidez, sobre todo a sus piernas y a su culo, espectacular.

Una noche, estaban planeando salir después de cenar, habían bebido un poco y estaban listas para pisar alguna discoteca o simplemente terminar de emborracharse en la playa, cuando llamaron a la puerta.

Irene, sin pensar en lo que hacía, abrió sin preguntar. Inmediatamente, la puerta se abrió de golpe y una mano le tapó la boca. Dos hombre entraron, empujándola y cerrando la puerta. Irene miró a Ana en señal de auxilio y vió que ella estaba siendo sujetada por otros dos hombres, que habían entrado por el jardín de la casa. Realmente sabían lo que hacían, lo habían preparado.

No perdieron mucho el tiempo. Entre forcejeos desnudaron a ambas mientras ellas intentaban escapar o hablar con ellos. Irene fue tumbada en el sofá, boca arriba y uno de los hombres (parecían jóvenes, no más de 30 años) se colocaba entre sus piernas para que no pudiera cerrarlas. Ana, igualmente desnuda, fue tumbada en el suelo tambíen boca arriba y mientras uno la sujetaba, otro se quitaba el pantalón. Ana gritaba:

– No! No por favor parad parad! –

Ellos ni respondían. No parecían violadores agresivos, simplemente sabían a lo que venían.

Irene se distrajo con los gritos de Ana, cuando sintió una polla llenarla poco a poco. Abrió los ojos de golpe e intentó gritar pero la taparon la boca.

– AGHMMM –

Una vez completada la penetración, el violador empezó a empujar con fuerza, sin sacarla, como intentando llegar a lo más profundo. Esto a Irene la causaba un gran dolor. Sin embargo, ella mantenía la cabeza fría, sabiendo como eran sus violadores era mejor dejarles acabar cuanto antes. Ni siquiera se sobresaltó cuando Ana fue penetrada de golpe, teniendo las piernas sobre los hombros de su violador, haciendo que sus largas piernas quedaran al aire mientras sentía como era llenada de polla. A diferencia de su amiga Irene, Ana girtaba e intentaba moverse inútilmente. Gritaba y les suplicaba que parasen mientras, que el que la penetraba la sujetaba las caderas y movía su polla dentro de ella sin sacarla mucho. Quería que ella le sintiera dentro al máximo posible.

3 de los 4 violadores estaban entretenidos con las chicas (2 violando y uno sujetando a la nerviosa Ana) El cuarto, mientras tanto, cogió los bolsos de las chicas y se puso a buscar. En el de Irene encontró pastillas anticonceptivas, pero en el de Ana no. Sonrió y, por primera vez, habló:

– Parad un segundo – dijo

– ¿Qué ocurre? – contestó el que tenía empalada a Irene.

El que estaba con los bolsos sacó el DNI del de Ana, comparó quien era quien de las dos y dijo:

– La rubita, Irene, resulta que está tranquila porque no teme que la preñemos. Sabe que lo mejor que puede hacer es esperar a que acabemos. La morena resulta que si puede quedarse embarazada. Tal vez por eso está tan nerviosa. –

Se acercó a ella y dijo en voz alta:

– Podríamos hacer una cosa. Todos nos vamos a correr dentro de ella. Que sienta el semen de todos dentro. A la otra le va a dar igual. Esta nos va a dar mas diversión. –

Se hizo un silencio, hasta que los 4 hombres se miraron, y sonrieron mientras asentían. Ana por su parte vió la situación y empezó a suplicar:

– No no no no por favor no podeis hacerme eso todos dentro no por favor! AGGH! – gritó al sentir como su violador empezaba a moverse de nuevo, esta vez más violentamente.

Incluso Irene, muda hasta entonces intentó convencerles de los contrario, mientras seguían penetrándola:

– Basta joder! Parad de una puta vez! –

– Coño si habla! Menuda sorpresa! – dijo el que la follaba – tranquila me tienes a punto de caramelo. Ahora mismo te dejo tranquila! –

A los pocos segundos se salió de Irene, fue corriendo a donde estaba Ana y apartando a su amigo (lo que provocó un grito ahogado de Ana) la penetró hasta el fondo. Ana se dió cuenta de las intenciones y gritó:

– Noo no para joder para salte! –

Según decía las palabras, notaba la polla de su violador latir dentro de ella, mientras el bufaba y se apretaba para correrse lo más profundo posible. Apenas tuvieron tiempo de recuperarse los dos, puesto que el primer violador de Ana se había estado masturbando viendo la escena, y nada más salir de ella su compañero, el tomó su lugar, la metió hasta le fondo y una vez más, chorros de semen inundaron el ahora húmedo coño de Ana. La cual cerraba fuertemente los ojos intentando no sentir los bombeos de líquido caliente que le llenaban.

De los dos violadores uqe quedaban, a uno se la estaba chupando Irene, que estaba de rodillas dlanete dle sofá con su abusador sentado en él. En esa postura, en cuclillas, su coño se veía muy apetecible, y el ultimo que eudaba empezó a follarla sin compasión por ahí. Irene tenía que hacer un gran esfuerzo para mantener una mamada mientras la penetraban contra su voluntad.

Al final el que estaba torturando el coño a la rubia, notó como su orgasmo se aproximaba. Se levantó y fue de cabeza a Ana, la cual yacía absorta a todo. Cuando sintió una polla de nuevo en ella ahogó un grito, para inmediatamente sentir otra corriente de semen en su interior. Su coño ya no le dolía con la penetración, demasiado lubricante masculino. El que estaba recibiendo la mamada se aproximó para ver como su compañero salía de la chica y vió el coño rebosando esperma. Miró alrededor y dijo:

– ¿Estais de coña? Eso no me lo follo –

– Puedes simplemente vaciarte ahi. Meterla, y correrte como hemos estado haciendo. Follate a la rubia que está limpia –

El último violador, con su polla dura como una pierda, miró a Irene, que le resultaba poco estimulante y dijo:

– No, me gusta más esta –

Cogió a ana, la dió la vuelta y la sostuvo en 4 patas. Abrió sus perfectas nalgas, escupió en su ano, y con su polla perfectamente lubricada con la saliva de su amiga, la penetró lentamente.

Ana sintió como su ano era dilatado rápidamente. Jamás la habían follado por ahi y aunque la polla no era muy grande, a ella le pareció un infierno. Cuando el tipo la clavó hasta el fondo, Ana soltaba peueños gemidos constantes de dolor. El tan sólo disfrutó de cómo el culo apretaba su polla y de ver como entraba y salía de ella, mientras que sus piernas perfectas y su culo se contraían para intentar explusarle de ella. Cada vez que lo ontentaba e, la sujetaba y se la volvía a meter. Con cada penetración, su coño explusaba un poco de las grandes cantidades de semen que tenia en su interior. Por último, el terminar, la sacó lentamente de su culo. Apuntó a su coño y dijo:

– Sabes lo que toca ahora ¿no? Si nunca se habían corrido dentro de ti, espero que lo hayas disfrutado. –

La penetró de golpe y descargó dentro de ella todo su semen. Ella sentía los potentes chorros impactar dentro de su coño. Sentía su polla palpitar acorde a esos chorros y sintió como rebosaba de ella.

Antes se que se dieran cuenta, a se habían ido todos. Irene estaba en el suelo delante del sofá, mientras que Ana, con un charco de semen formándose por su cintura, intentaba no sentir cómo su coño se iba vaciando lentamente…