Como perdí mi virginidad con mi hermano mayor

La curiosidad sexual de un hermano pequeño

En mi relato anterior «Como inicié a mi hermano», os conté algunas cosas sobre mi familia, en esta historía, vais a conocer como perdí mi virginidad con mi hermano mayor Carlos.

Carlos tiene 23 años y se casó hace dos meses con su novía Amanda. Ellos empezaron a salir hace 5 años. Yo tengo 18, por lo que era solo un niño cuando empezaron a festear.

Como sabeis, mi madre trabaja en turno de noche. A las 21:30 hrs, nos quedabamos solos en casa los tres hermanos. Carlos tenía su habitación propia, mientras que Cesar y yo, compartimos otro cuarto.

Muchas noches, a eso de las diez, despues de haber cenado y habernos acostado, sonaba el timbre de casa, era Amanda, que venía a estar con Carlos. Ella entraba directamente a la habitación de mi hermano mayor, mientras el, se asomaba a la nuestra para asegurarse que ya estuvieramos dormidos. Yo al verlo aparecer, simulaba tener un sueño profundo, aunque lo que de verdad tenía era un calenton impresionante y la polla mas tiesa que un palo. La situación me ponía muy cachondo, sabía que Carlos y Amanda iban a follar y que yo iba a espiarlos.

Diez minutos despues de la revisión, ya escuchaba los gemidos de la pareja, entonces, con mucho sigilo, me levantaba de mi cama y en absoluto silencio, salía hacia el cuarto de Carlos.

Las luces de la casa estaban apagadas, pero por las ventanas, entraba la suficiente claridad como para poder andar por la casa sin tropezar con nada. La habitación de mi hermano daba a una terraza, por lo que tenia una enorme puerta de cristal que dejaba pasar la luz suficiente como para poder ver perfectamente todo lo que hacían, incluso con detalle.

Carlos nunca cerraba la puerta de su habitación, no entendia muy bien porqué, pero a mi me venía de lujo, para asomarme con disimulo.

Amanda, besaba con pasión a mi hermano, que ya se había quitado la camiseta, luciendo un espectacular torso. El tio, estaba bien bueno. De piel morena, tenia el pecho totalmente depilado, bien trabajado de gimnasio, pero sin pasarse, marcaba cada uno de sus musculos, brazos fuertes, espalda ancha, duros pectorales coronados por dos pezones oscuros y siempre erectos. Al mirar sus abdominales, no podía evitar quedarme envobado. eran perfectos. La novía bajaba con sus besos desde sus labios, por su cuello hasta su pecho. Le encantaba mordisquearle los pezones, y a mi hermano tambien, por lo que gemía.

Ya se notaba en la entrepierna de Carlos, una empalmada de campeonato. Amanda, le desabrochaba el pantalón, agarrandole el enorme bulto por encima de los slips. La chica, bajaba sus labios por el abdomen de mi hermano y antes de llegar a su polla, se desnudaba, quedando solo en braguitas.

Yo admiraba tambien el cuerpo de mi cuñada, era bastante guapa, tenia dos buenas tetas, era delgada, y se la veía fuerte. Iba al gimnasio con Carlos, y se le notaba el ejercicio. Lucía un culo respingon y por entre las nalgas, se le metia la tela del tanga. Piernas largas y muy, muy flexible.

Cuando Amanda se desnudaba, le quitaba los pantalones a mi hermano, se amorraba un poco a su bulto, chupandoselo sobre el slip hasta que este estaba tan mojado, que se trasparentaba perfectamente su polla. Entonces Carlos se deshacia de su prenda interior, mostrando una enorme verga en pie de guerra. La polla de mi hermano tendría unos 21 cms de larga, era bastante gorda y la coronaba un descomunal capullo brillante, siempre mojado por el precum.

Entonces, la novia, se amorraba a su polla. Al principio, jugaba un poco con su lengua por el glande de Carlos, pero mi hermano quería caña y enseguida, le agarraba de la nuca y empujaba su cabeza hasta que le metia toda la verga en la boca. El tio era un bestia, poruqe Amanda tenia arcadas, a cada envestida de Carlos, pero era evidente que ella tambien disfrutaba, porque cada vez le entraba mas profunda.

Yo mientras, asomando solo mi cabeza a su habitación, estaba en el pasillo, desnudo, pajeandome como un poseso. Algunas veces se me escapaba algún gemido, al ver como Carlos le follaba la boca a su novia. Por la postura que mantenian, veia perfectamente todo el cuerpo de mi hermano, con su enorme polla que desaparecia una y otra vez en las fauces de Amanda. y además, le veía a ella las enormes tetas balanceandose, cada vez que se agachaba.

En algunos momentos, me parecía como si mi hermano me mirara fijamente sonriendo, mientras sujetaba la cabeza de su novía con su polla metida hasta dentro. Dudaba si realmente Carlos sabía que yo estaba mirando, porque seguía a lo suya como si nada, aunque, probablemente por casualidad, yo siempre tenía una visión perfecta de su cuerpo, como si me lo estuviera mostrando.

Despues de la mamada, Carlos ponía a Amanda a cuatro patas y desde atras, le metia todo su pollón por el coño, haciendola gemir de placer. En esta postura, tambien me ofrecia una vista perfecta de cada movimiento. Tras follarle bien la vagina, mi hermano sacaba del cajón de su mesilla un lubricante, y le untaba bien el culo a la novía, metiendole hasta 4 dedos dentro para dilatarla. Mientras lo hacía, miraba hacía la puerta, como si supiera que yo estaba asomado. A mi me protegía la oscuridad del pasillo, o al menos eso era lo que yo pensaba. Tras dilatarla bien, le ensartaba sus 21 cms por el culo haciendola gritar de placer. Para entonces, yo ya me habia corrido, pero seguía mirando.

Carlos entonces sacaba su polla, tumbaba a su novia sobre la cama, dejandole la cabeza colgando por los pies del catre y le metia la verga hasta el fondo de la boca, una y otra vez, hasta que se la sacaba para correrse como un salvaje dentro de su boca, cosa que tambien hacía de manera que yo lo viera con todo detalle.

Corriendo me volvia a mi habitación. me acostaba y cerraba los ojos, sin poder dejar de ver en mi mente cada momento del polvo de mi hermano

Cuando escuchaba a Amanda marcharse de casa, Carlos venia a mi habitación, se sentaba en mi cama, acariciaba mi cabello y acercndo sus labios a los mios, me daba un pico. Por supuesto, mi polla volvía a estar bien tiesa, detalle que el comprobaba. me la agarraba por encima de la sabana y me hacía varios movimientos masturbatorios.

– Buenas noches David, espero que te haya gustado.