Iban en el coche, ella no aguantaba las ganas empezó a meterse uno de sus zapatos para hacer que su hombre detuviera el carro y la castigara como tanto le gusta

El trataba desesperadamente de mantener los ojos en la vía y las manos al volante, mientras, ella con el respaldar hasta abajo, un tobillo saliendo por la ventana y la otra ostensiblemente abierta estorbando la palanca cambio se daba caña sin cesar, respirando profusamente y temblando sin parar.

.-Vaaamos… deten…teee… -decía una y otra vez viéndolo con descarada sensualidad-

.-Miraaa…como es…toy… -gemía abriéndose los labios vaginales con ambas manos- Toda… mooo…jada.

.-Detente… cógeme aquí… -susurro en su oreja incorporándose y agarrando la verga que negaba pajear en movimiento.

Se quitó los zapatos de tacón Luis 15, bajó la parte superior del vestido emperador negro y empezó a magrearse las tetas delante de él con fruición y desespero antes de caer de nuevo en el respaldo del asiento y colocar los pies sobre el tablero del carro.

.-Si no juegas pronto… con mi coñito, dejare que Luisito… me coja toda delante de ti –murmuraba de forma lasciva y sensual paseando uno de los tacones arriba y abajo por la pierna que estaba junto a él-.

De pronto, gemidos de placer y más placer resonaban en el carro. El buscaba un lugar seguro donde parar en la autopista, ella frotaba el calzado por la humedad sus labios hasta los vellos púbicos bajando y subiendo -aquel denso bosque castaño parecía planta carnívora- viendo la punta del tacón desaparecer entre ellos delante de él -no quería perderse el espectáculo de verle el rostro y las tetas, por lo que torció el retrovisor-, tenía los ojos cerrados, los labios ligeramente abiertos y un hilito de saliva que se deslizaba por la comisura –No puedo… esperar maas- fueron sus palabras y, abriéndose los labios con una manos fue deslizando con la otra el tacón a lo más profundo de su intimidad, primero despacio y con delicadeza, luego con fuerza y mayor rapidez.

Ella gemía cada vez más próxima al orgasmo, mientras él veía el suertudo tacón cogerse a su mujer. En una recta larga, disminuyo lo más prudente que pudo para colaborar con ella, y adueñarse de su clítoris con una mano, frotándolo demencialmente, dándole palmaditas y halando los vellos púbicos.

.- Eres una maldita… estás loca… uff que mojada estas… te amo –le decía halándole los vellos-

.-Aaaaaahhh… Uuuummmmmhh… siiiiii… caaas…tiga…meee… dime… maaaas…

.-Estas perdida de puta –respondió, llevándose la mano a la boca-.

.-Ufff… que rica esta, mi vida… te voy a reventar… ya veras

Él seguía refregándole el clítoris con los dedos cuando ella meneándose y metiéndose el tacón más adentro comenzó a gritar.

.- ¡OOOHH DIOOS! ¡OOOHH… DIOS…! NO… REEEE… SISTO… MÁS…! ¡AAAAAAHHHGG! -Mientras por los lados del tacón empezaban a salir flujo y más flujo de su interior-.

.- Esta noche promete ser muy larga –suspiro él tocándose la paloma- creo me tomare un viagra para partirte toda al llegar.