Mi novio me engañaba, me vengue de la mejor manera y me folle al niño que cuidaba, me dejo toda la lechita adentro

Había salido antes de trabajar, no sé si el desayuno de media mañana no me había sentado bien, el caso es que había ido ya varias veces al servicio y estaba revuelta tenia mal cuerpo. Dije en mi empresa que me encontraba mal y me fui a casa, cuando llegué lo primero que me extraño es que cuando fui a abrir la puerta de mi casa no estuviese la llave echada, Juan mi pareja, era el primero que salía a primera hora de la mañana, luego hora y media más tarde salía yo y daba tres vueltas de llave, pero ahora solo fue meter la llave y abrir.

—¡¡¿Hola?!! ¿Hay alguien? Pregunté.

Unos ruidos sospechosos procedentes de mi dormitorio, me alertaron, fui corriendo cuando entré me encontré a mi novio en la cama desnudo y me miraba asustado.

—¿Qué…qué haces aquí tan pronto Rocío? Me pregunto temeroso.

—Creo que esa misma pregunta te la tenía que hacer yo, dije mosqueada, estás desnudo en nuestra cama y está toda deshecha, ¿con quién estas?

—Con nadie cariño te lo juro, se excusó el muy gilipollas.

Un rápido vistazo a la habitación me demostró que allí había alguien más, unas braguitas que no eran mías me lo demostraron y como en las peores películas de Esteso y Pajares al mirar más detenidamente vi escondidos tras la cortina unos piececitos con las uñitas pintadas de un rojo pasión, descorrí las cortinas y allí me encontré a una de mis mejores amigas Mercedes totalmente desnuda y con cara de susto.

No me dio tiempo a llegar al baño, la situación me había superado, vomité encima de la colcha y lo puse todo perdido, cuando acabé, me fui al baño me lavé la boca y entre de nuevo al dormitorio, ya se habían vestido los dos.

—Quiero que recojáis todo este desaguisado y no os quiero volver más en mi vida dije medio llorando. Juan esta noche cuando venga a MI casa, no quiero ver nada que me diga que has estado viviendo más de dos años aquí, ¡¡¿ME HAS OIDO?!! Le grité.

Mi ya ex novio, solo asintió con la cabeza el muy cobarde no era capaz de mirarme a la cara y yo que pensé que podría formar una familia con él, menudo sinvergüenza.

Salí llorando de mi casa, aunque había permanecido sin llorar todo esto me había dejado muy triste y abatida más que nada porque no entendía que me ocurriese esto. Me explico tengo 35 años, melenita rubia por los hombros, mis ojos son grandes y de un color miel intenso, tengo una cara muy bonita y una boca preciosa con dientes blancos como perlas, mi cuerpo no se queda atrás, siempre me gustó el aerobic y el fitness y lo sigo practicando, de hecho fui monitora de aerobic, eso os da una idea del cuerpo que puedo tener, vientre plano, piernas llenas y torneadas y un culito que a los hombres les vuelve locos unas tetas grandes y preciosas que todavía mantienen su pose altiva.

Me gusta vestir muy ajustadita, con pantalones o faldas muy ceñidos y camisetas o camisas que se ajusten a mi cuerpo como una segunda piel, me gusta sentirme deseada que me miren y me piropeen. En otras palabras y para que nos entendamos, soy lo que los hombres llaman un pibonazo, una tía que está muy buena, sé que atraigo las miradas de los hombres, a más de uno le he pillado mirando embobado mi escote o mi culo y sé que según vaya vestida más de uno en la oficina se hace unas buenas pajas pensando en mi cuerpo.

Así soy yo físicamente, creo que estoy muy bien, soy muy simpática y cariñosa y aunque me he descrito como un poquito putón, nada más lejos, soy muy normal y muy fiel. No me gustan los polvos de aquí te pillo aquí te mato y por supuesto en la primera cita no follo, ni en la segunda ni en la tercera, quizás tenga que pasar más de tres semanas para intentar algo. Cuando estoy con una pareja sentimental solo esa persona existe para mí, nunca, nunca, he sido infiel y en la cama me considero buena amante y creativa…pero entonces ¿Por qué me ocurre esto?

Por mi vida habían pasado muchos hombres, todos increíbles al principio, pero luego a la primera de cambio me la jugaban. Hubo de todo, hasta uno que me robo las tarjetas de crédito y me dejo la cuenta tiritando. Pensé que quizás los mejores sitios para buscar pareja no eran ni los gimnasios ni las discotecas o bares todas mis anteriores parejas las había conocido así. Lo intente a través de internet y el resultado fue peor, salía despavorida de la fauna que había en los portales de contactos para tener pareja y el caso es que mi tiempo se acababa, mi reloj biológico me exigía tener un hijo, es lo que más deseaba, pero no quería que el primer tuercebotas fuese el padre.

Realmente pensé que iba a quedarme soltera y con tres o cuatro gatos, o en su defecto me haría una inseminación artificial y yo sola podría sacar a mi hijo o hija adelante, mi trabajo no era asfixiante y tenía muy buen sueldo, me lo podía permitir. Entonces un día en un curso de ofimática conocí a mi ya ex pareja, Juan, nos caímos bien enseguida, me gustó desde el principio y le dejé muchas pistas para que se lanzase, pero le costó por que no creía que una mujer como yo se fijase en un hombre como él. Juan era el polo opuesto a las parejas que había tenido normalmente, mientras las otras eran de gimnasio mazados y pagados de sí mismos, este era normal, con un cuerpo normal y una polla dentro de la media nacional, pero que la sabia utilizar, así como su boquita devastadora en ocasiones, pero solo tardo dos años en engañarme y ya estaba harta de todo esto.

Hice de tripas corazón, y me fui a casa de mis padres, me excuse con ellos diciendo que me encontraba mal y que Juan andaba de viaje y no quería estar sola, mi madre me cuido como solo lo hace una madre, me fui a mi antigua habitación y me eche a llorar con desesperación, no me podía creer lo que me estaba pasando, empezaba a odiar a los hombres y solo me preguntaba qué demonios les ocurría para actuar así. Esa noche no dormí en mi casa, y solo fue al día siguiente que llamé a mi empresa y les dije que no iba a trabajar. Cuando me acerqué a mi domicilio vi que no quedaba ni rastro de Juan, incluso las sabanas y la colcha habían desparecido, me imagino que lo tirarían a la basura, el caso es que empecé de nuevo a organizar mi vida ya sin pareja.

Al principio del verano, aunque me invitaron a un par de sitios para pasar unos días, no quise irme no me apetecía salir fuera me quedaría en Madrid y quizás solo me pillaría vacaciones para Navidad. Todo en esta vida tiene un por qué y esa decisión mía iba a provocar que mi vida se pusiese patas arriba.

Era finales de julio y estando en casa me sonó el móvil, una sonrisa cruzo mi cara, era la madre de unos niños que cuidé hace muchos años, tendría yo creo por aquella época 17 añitos y los niños me gustaban mucho, así que a través de mi madre me pusieron en contacto con esta familia y los cuidé casi ocho años, los quería como si fuesen míos. Eran dos hermanos la chica Alba que era la mayor y Alejandro, Alex que era el pequeño, me hice cargo de ellos cuando empezaron a ir al colegio, los recogía al salir y me encantaba cuando me contaban su día y lo que habían hecho en el cole, les daba de merendar y les bajaba al parque o les llevaba a dar una vuelta hasta que llegaban sus padres. Siempre me sentí muy a gusto en esa familia, me trataron bien y me ayudaron en muchos aspectos de mi vida, pero ya cuando la niña cumplió 12 años decidieron prescindir de mis servicios, algo lógico por otra parte ya que empezaban a ser mayores y yo ya hacía unos años que trabajaba.

Aun así, no perdimos la amistad y seguimos en contacto y aunque hacía más de ocho años que no los veía, siempre me llamaban para felicitarme el año o por mi cumpleaños. El caso es que la llamada me sorprendió, tras los saludos iniciales y preguntarnos por nuestras familias, me dijo el motivo de su llamada.

—Rocío, no sé si esto te va a resultar chocante, pero te llamo para pedirte que nos eches una mano.

—Sabéis que podéis contar conmigo, lo que este en mi mano os lo doy.

—Veras, mi marido y yo nos vamos a ir de vacaciones, Alba se ha ido con su novio y Alejandro como ha suspendido dos se queda en Madrid solo. Me gustaría si puede ser que te pasases un par de veces en semana para que este no se me desmadre ni organice ninguna en casa.

—Jajajajaja, con lo responsable que es Alex ¿y quieres que vaya a vigilarle?

—Sinceramente Rocío, me quedaría más tranquila y por el dinero no te preocupes te pagaremos lo que nos pidas.

—No seas boba, lo hare encantada y no hace falta que me paguéis nada, pero… ¿y Alex qué opina de todo esto?

—Mujer, ya son 19 años y no le hace mucha gracia, pero eres su tata del alma y sabes que te quiere mucho, no le importa créeme.

Sabia de sobra que mi niño no haría nada que avergonzase a sus padres y por mi parte me vendría bien distraerme algo, me sentía muy sola y no conseguía quitarme de la cabeza la traición de mi ex y mi mejor amiga. La «vigilancia» sería muy primaria, pasarme unos cuantos días entre semana y quedarme con Alex unas horas, charlar con él y ver que todo estaba en orden, opté por acercarme el viernes, empezaba el fin de semana y así vería como va todo.

Ese viernes me puse cómoda, una faldita vaquera cortita, una camiseta de tirantes con un gran escote y unas zapatillas de deporte y al rato llamaba al timbre de esa casa que tantos recuerdos me traía, pero cuando se abrió la puerta me quede sin habla y un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, aquel niño desgarbado, tímido y lleno de acné que recordaba había dejado paso a un hombre de casi metro noventa de altura, su cuerpo era perfecto, su carita preciosa con esa barbita incipiente, y esos ojos azules, risueños que no dejaban de mirarme alegres.

—¡¡TATAAA!!

Grito Alex con alegría mientras me abrazaba con fuerza y me levantaba en vilo dándome muchos besos en la mejilla, instintivamente me abracé a él con fuerza y le di un beso muy largo en su mejilla, notaba su cuerpo musculoso sus brazos fuertes sujetándome con seguridad y su olor, se me quedo grabado en el cerebro, nos quedamos callados los dos pero muy abrazados, en el fondo no quería que ese abrazo terminase, pero debía de terminar y mi niño pensó lo mismo, me dejo en el suelo con cuidado y me miro con cariño.

—Rocío, estas guapísima y no has cambiado nada sigues tan preciosa como siempre.

—No puedo decir lo mismo cielo, le dije asombrada, mírate cómo has cambiado estas guapísimo.

Alex me dio la mano y me llevo al salón, me impresionaba su altura y su espalda ancha y bien formada, su madre no me avisó de esto, me notaba acalorada y con una más que incipiente humedad en mi coñito, estaba ante un yogurín que pedía ser devorado por una madurita como yo.

—¡¡¿Pero ¿qué estás pensando?!! Me dije a mi misma, es Alex aquel niño que cuidé, mi niño.

Nos sentamos muy pegados el uno al otro, y Alex lo volvió a hacer me abrazo y me volvió a besar en la mejilla, al llevar una falda tan corta dejé mis piernas a la vista y el escote dejaba ver un canalillo seductor, aun así, Alex me miraba a los ojos y no me repasó con la mirada.

—¿Qué quieres tomar Rocío?

—Una coca cola, tengo la garganta seca, le dije.

Me sonrió y vi su dentadura perfecta, tenía una sonrisa que derretía, que bandido, las tendría a pares y se las fallaría de dos en dos, aunque enseguida me reñí a mí misma por pensar semejantes cosas de él. Al poco estábamos hablando de nosotros, poniéndonos al día sobre nuestras vidas, me enteré de que no tenía novia, ni salía con nadie, y hacia un mes le había dado un palo muy gordo la chica con la que salía hacia un año. Yo a su vez le conté un poco por encima lo que me había pasado también, cuando le mire vi su mirada clavada en mi escote, instintivamente lleve una mano para taparme y que dejara de mirar.

—¿Qué…que pasa, porque me miras así? Dije asustada.

—Perdona Rocío, pero una gota de sudor te ha bajado por el cuello hacia tu pecho y la he seguido con la mirada, siento si te ha molestado, pero me ha parecido muy sensual. ¿Tienes calor?

Aunque el aire acondicionado estaba puesto me notaba arder, mis mejillas estaban arreboladas, y la humedad de mi coño iba en aumento, estaba excitada al estar con Alex y eso me asustaba.

—La verdad es que tengo mucho calor y no sé por qué se está muy bien aquí.

—¿Quieres que nos bajemos a la piscina?

—No tengo traje de baño cielo, dije con tristeza.

—Bueno Rocío eso no es problema, te dejo uno de los de Alba, ella tiene un montón de bikinis.

Mi yo racional me decía que de ninguna manera bajase a la piscina con él, pero mi yo morboso mi yo seductor me dijo que ni me lo pensase, tendría la oportunidad de abrazarme a él rozarme y que el sintiese mi cuerpo. Alex me dejo escoger uno de los bikinis de Alba y cuando me lo puse, sabía que iba a causar impresión, me quedaba justo, pero me sentaba de maravilla y mis sospechas se confirmaron cuando salí de la habitación de Alba y vi la mirada de deseo de Alex.

—Creo que me voy a tener que partir la cara con los hombres de la piscina, estas increíble Rocío.

Creo que nunca lo he pasado tan bien en una piscina como esa tarde con Alex, abrazos, roces besos, juegos con doble sentido, aunque estaba en la piscina mi coño era ya un grifo abierto, estaba cachonda y necesitaba follar, pero, aunque deseaba a Alex…no podía ser, me daba miedo pensar en el cómo pensaba, como una perra en celo.

Subimos a su casa y me duché, me tuve que hacer un dedo de lo salida que iba ya, a escasos metros de mí estaba la fuente de mi deseo, pero para mí era intocable. Cenamos algo ligero y me despedí de él, vi tristeza en su mirada.

—Rocío me ha encantado verte de nuevo, ¿Cuándo te voy a volver a ver?

—Cariño, cuando tú quieras, en teoría solo debería de venir un par de veces en semana, pero he de reconocer que lo he pasado muy bien contigo, hacía tiempo que no me divertía tanto.

—Mañana es sábado, me dejas invitarte a comer, pregunto Alex con miedo a una negativa.

—Sabes, mañana a las doce estoy aquí y decidimos lo que hacer, ¿vale cielo?

Me puse de puntillas me abracé a el de nuevo y le di un beso muy cerca de su boca, si por mi hubiese sido le habría metido la lengua hasta la tráquea. Él no se quedó atrás me abrazo por la cintura, pero con su mano rozando la parte prohibida de mi culo…me encantó, me fui hacia el ascensor y el espero mirándome con cariño hasta que llegó cuando me encontré sola me miré en el espejo del ascensor.

—¿Por dios que ha pasado? ¿Qué me está pasando? Preguntaba a mi reflejo.

Me metí en el coche y al poner la radio empezó a sonar la nueva canción de Shakira-Me enamoré.

♫♫ ♫♫

Me enamoré, me ena-ena-namoré

Lo vi solito y me lancé

Me ena-na-namoré

Me ena-na-namo

Mira qué cosa bonita

Qué boca más redondita

Me gusta esa barbita

♫♫ ♫♫

Esboce una sonrisa e inicie la marcha, cuando llegue a mi casa me desnude completamente, busque en un cajón y saque mi consolador olvidado hacía tiempo, lo necesitaba con urgencia, no hizo falta preliminares ni lubricación, estaba tan cachonda, tan mojada que entró de tirón hasta el final.

—Jodeeeer Alex siiiii…fóllameeeee.

Mi dildo entraba y salía de mi coño chapoteando como un niño pequeño en una piscina, pero solo imaginar que era la polla de Alex hizo que me corriera como una zorra ávida de sexo, grite mi orgasmo y mi boca se llenó del nombre de la persona que en esos momentos copaba mi cabeza, Alex, me quede espatarrada, con el dildo clavado en mi coñito, mientras recuperaba mi respiración.

—Joder Rocío estas muy mal, esto es una locura.

Me dormí satisfecha pero mi sueño no fue tranquilo, me desperté un montón de veces, y en todas Alex estaba presente, me dormí pensando en él y me desperté pensando en él, nunca en toda mi vida me había pasado eso y ese sentimiento me asustaba, desgrané todo lo pasado intentando saber lo que había ocurrido y llegué a la conclusión lógica que me estaba enamorado de Alex y lo que había sentido con él en esas horas no lo había sentido en mi vida. Bien, ¿y ahora qué?

Como siempre mi yo racional me decía que era de todo punto imposible, mujer madurita, de muy buen ver eso sí, pero seduciendo a un yogurin de 19 años que además le había casi criado a mis pechos, joder era casi incestuoso lo que pensaba y enseguida quería poner fin a eso cuando mi yo morboso, sensual me decía que le atacase, le sedujese, me lo llevase a la cama y follase con el hasta caer rendida.

Estaba hecha un lio, así que opte por comportarme con él con naturalidad, pero me di cuenta que sería imposible cuando me encontré escogiendo con cuidado la ropa interior que me quería poner, a fin de que si me desvestía me viese con mis mejores galas…diooos ¿Qué es lo que quería?

A las doce en punto estaba entrando en su casa de nuevo y juntando mi cuerpo al suyo para besarle castamente en la mejilla, nos fuimos a tomar el aperitivo y luego comimos en un restaurante de un centro comercial, estaba fascinada con él era un hombre que carecía de maldad era un cacho de pan, ese tipo de hombre que a las mujeres no nos gusta por mojigatos, porque no nos hacen sufrir, pero era lo que yo buscaba desesperadamente. Pasamos todo el día juntos, nos fuimos al cine y apoye mi cabeza en su hombro, el amorosamente me paso el brazo por los hombros cuando le dije que sentía algo de frio, me sentía muy a gusto con él.

Toda la semana siguiente me pase por su casa porque él me lo pedía y yo necesitaba verle, decididamente estaba enamorada de ese chico, muy enamorada, y el por lo que me transmitía también lo estaba, pero no se decidía a dar el paso por temor me imagino a que yo que le rechazase, aunque mi comportamiento con él le indicase que no habría problema. Le abrazaba constantemente, le besaba en la mejilla pero muy cerca de la comisura de sus labios dejaba que sus manos me acariciasen e incluso hacía por que llegasen a sitios «comprometidos» sin mostrar malestar alguno, mi ropa cada vez era más escasa mostrándole incluso mi ropa interior, todas las veces que podía iba a la piscina con él para que me viese en bikini y ya me frotaba descaradamente con su cuerpo notando su más que incipiente erección en mi culito o mi tripita, estaba en un estado de excitación constante y cada vez que llegaba a casa mi consolador pagaba las consecuencias.

La mayoría de las mujeres siempre pensamos que es el hombre el que debe de dar el paso para iniciar algo, podemos estar devorándoles con la mirada, dejando signos inequívocos de que deseamos follar con ellos, pero no lo decimos, no damos ese primer paso para que no nos tomen por chicas facilonas o putas busconas. La de veces que me he encontrado en esa situación, ha venido la espabilada de turno y delante de mis narices le ha morreado le ha sobado la polla por encima del pantalón y se lo ha llevado a follar y ahí me quedaba con cara de lela no entendiendo cómo puede haber tanta puta suelta…de acuerdo puta, pero ella follaba y yo me quedaba de espectadora, eso tenía que cambiar.

Ya habían pasado casi los quince días, en los que los padres de Alex estarían de vacaciones, era viernes, y el domingo a medio día estarían ya en Madrid, habían sido casi dos semanas en las que me enamoré de un hombre como nunca lo había hecho en toda mi vida, creo que eso tenía que significar algo. Había hablado regularmente con la madre de Alex dándola novedades, pero ocultándole que todos los días Alex y yo habíamos estado juntos. Cuando salí del trabajo me monté en el coche y me fui rápidamente a ver a mi amor, nuestro tiempo se acababa y necesitaba sentirlo dentro de mí, pensaba en la locura que iba a hacer y en la radio del coche sonaba de nuevo la dichosa cancioncita.

♫♫ ♫♫

Pensé: éste todavía es un niño

Pero, ¿qué le voy a hacer?

Es lo que andaba buscando

El doctor recomendando

Creí que estaba soñando, ooh, ooh

¿De qué me andaba quejando?

No sé qué estaba pensando

Hoy pal cielo voy pateando ooh, ooh

♫♫ ♫♫

Tenía claro, muy claro lo que quería y lo que iba a hacer, se acabaron las tonterías, iba a conseguir lo que deseaba hace casi dos semanas follar con Alex, mi coño se preparaba para lo que era inminente y mis braguitas, mínimas, no conseguían retener tanta excitación, estaban empapadas. Cuando Alex me abrió la puerta me abrace a él como un pulpo, no le deje decir nada le besé en la boca desesperadamente, pero intuí que algo iba mal cuando noté que no correspondía a mi beso.

—¿Hola? Dijo una voz femenina

Abrí mucho mis ojos y mire a Alex que también me miraba incómodo, me separe de él y me incline hacia mi izquierda ya que el gran cuerpo de Alex me impedía ver quien era, apoyada en el marco de la puerta del salón una joven de 16 o 17 años con un top ajustadísimo marcando una tetas impresionantes un piercing en su ombliguito y unos shorts de esos que llevan las niñas de hoy en día tan ajustado que marcaba los labios de su coño de forma nítida, la niña era una preciosidad pero en su cara se adivinaba maldad emití una risita nerviosa y salude.

—Jiji Hola, ¿y tú eres? Pregunte intrigada.

La mayoría de las mujeres saben cómo destrozar anímicamente a una contrincante en décimas de segundo cuando su hombre está en juego y esta niña había nacido con esa lección muy bien aprendida, no como yo.

—Soy la ex de este pánfilo, dijo la niña segura de sí misma. Joder, Alejandro no me lo podía creer cuando me lo contaron, ¿de verdad ahora te ligas a oficinistas maduras de medio pelo? Jajaja, menos mal que he venido a salvarte.

Alex se dio la vuelta para contestar a esa niña, mis ojos se habían llenado de lágrimas, me fui hacia el ascensor llorando, pero vi como Alex se ponía a mi lado.

—Rocío no te vayas por favor, quédate y hablamos.

—No cielo, olvida lo que ha pasado hace un momento, ha sido una tontería por mi parte que no debería de haber ocurrido.

—Por dios que momento más tierno, dijo la niñata, es como en las películas, ella llorando y tú disculpándote…jajajajaja, es que me troncho de verdad.

Esta niña me había destrozado en milisegundos, Alex se dio la vuelta enfurecido para reprender a esa lengua viperina momento que aproveche para meterme en el ascensor y desaparecer llorando, vencida y avergonzada. Antes de llegar a mi casa tenia no menos de diez llamadas perdidas de Alex que no respondí, estaba destrozada y con mi alma hecha añicos. En poco menos de ocho meses habían pisoteado mi corazón dos veces, mi autoestima estaba por los suelos.

El fin de semana fue horrible, mi teléfono no dejo de sonar, todas eran llamadas de mi niño, pero no quería hablar con él, estaba tan avergonzada de lo que había hecho que no podría ni mirarle a la cara. Confundí mis sentimientos y mi deseo con la realidad él tenía 19 años y yo 35, era de todo punto imposible, solo contesté una llamada que me hizo su madre para darme las gracias, aunque oía de fondo la voz de Alex apremiando a su madre para que la pasase el teléfono, cosa que no hizo alegando que ya me habían molestado bastante.

La semana siguiente no fue mucho mejor, lo pasé fatal, Alex no dejaba de llamarme, aunque la cadencia de sus llamadas iba disminuyendo, el viernes una semana después del incidente solo recibí un wasap suyo, no lo quería leer por las consecuencias que tuviese en mí, pero mi curiosidad pudo más.

«Si no quieres hablar conmigo lo respeto, pero creo que eres una cobarde. Alguien a quien quiero mucho y de la que estoy muy enamorado, me dijo una vez que en esta vida debes de jugar con las cartas que te tocan y aunque no sean muy buenas…ponte el mundo por montera disfruta de la vida y no dejes pasar una sola oportunidad»

Me eché a llorar, primero porque tenía razón y segundo porque fui yo quien le dije eso, mi niño, mi hombre, le quería hasta que el dolor se hacía insoportable, necesitaba todo de él, no sé cómo saldría todo esto, pero si no lo hacía me estaría atormentando toda mi vida por, ¿qué habría ocurrido si…?

Ese mismo día cuando salí de trabajar me fui a la peluquería quería estar arrebatadora para él, me depile entera, me hice la manicura de pies y manos y me puse uñas de porcelana, me fui a una tienda de ropa y le dije a la dependienta que quería el vestido más sexy y espectacular que tuviese.

—Querida, dijo la dependienta, dime que es lo que pretendes y te aconsejo.

La miré, sonreí, y le conté casi mi vida, creo que no hay nada mejor que echar toda la mierda que tienes encima a otra persona para que la procese elimine lo superficial y se quede con lo que realmente importa y eso es lo que hizo esa gran dependienta, me dio el vestido, los zapatos la ropa interior que ponerme y cuando tenía todo en mi poder me lo dijo.

—Ahora querida, pasa a ese probador y vístete como si ya fueses a por tu hombre.

Me vestí con todo lo que me iba a comprar incluida la ropa interior, cuando me vi en el espejo del probador me quedé fascinada por la imagen que me devolvía. Era una mujer muy deseable, y según estaba vestida me parecía a esas de portada de película porno, un vestido ajustado a mi cuerpo con un calado que iba desde mi axila derecha hasta mi cadera izquierda insinuaba sin enseñar nada, pero la imaginación es libre. Como me dijo la dependienta esa tela se ceñía a mi piel y no se movería, me agaché frente al espejo y cuando me incorporé el vestido seguía en su sitio, no enseñaba nada y no me lo tuve que ajustar. Dejaba mis piernas a la vista y seria embarazoso si me sentaba, ya que dejaría a la vista el triangulito de mi sexo cubierto por el tanga y por detrás tapaba mi culo perfectamente, pero a poco que alguien se agachase vería el nacimiento de mi culito.

Aun así, me encontré arrebatadora y lista para ir a por mí hombre y que no dudara al verme, me quite toda la ropa y me vestí con lo que traía puesto, me deje una pasta, pero por Alex merecía la pena. Comí algo frugal en un Mc Donald’s me fui a casa a prepararme y a las seis de la tarde salía a por mí chico.

Aunque no había hablado con él, sabia de sobra donde encontrarlo, siempre quedaba con su gente en un parque cercano y allí se tiraban las horas muertas, entre risas litronas y algún porrillo de maría. Cuando aparqué el coche lo vi con su gente, serían unos cinco chicos y tres chicas, entre ellas la zorra que me avergonzó. Bajé el parasol y me miré para ver que mi maquillaje seguía en su sitio, iba perfecta.

—Venga Rocío, sin miedo que vas preciosa, me animé a mí misma.

Bajé del coche muy nerviosa subí por el pequeño paseo hasta donde estaba ese grupo de gente, Alex estaba de espaldas, pero según me vieron alguno de sus amigos se escuchó un nítido:

—¡¡JOOODEEER!!

Alex se dio la vuelta y me miro sorprendido, se le cayó el mentón al verme así vestida, me acerqué con seguridad a él y le besé delante de todos, ese beso me fue devuelto y casi me echo a llorar.

—Vámonos mi amor. Le dije con cariño.

Le di la mano y vino como un corderito detrás de mí, pero no habíamos dado tres pasos cuando la zorrita nos cortó el paso.

—¿Dónde crees que vas con Alex, zorra?

Al llevar taconazo y al ser más alta que esa niñata me sentía poderosa, me incliné y puse mi cara a escasos centímetros de la suya, la miraba a través de mis gafas de sol con lo que ella no veía mis ojos.

—Tú te quedas de espectadora, pequeña zorrita. Yo me voy a follar a esta monada.

Alex se rio con mi respuesta y vi como la cara de esa niñata se ponía roja de ira, la dejamos atrás y se lo dije a Alex.

—Cariño agárrame de la cintura que me caigo, me tiemblan las piernas.

Alex me agarró de la cintura y me asió contra su cuerpo con seguridad, sabía que nunca me dejaría caer. De lejos escuché chillar a la pequeña zorra.

—¡¡ERES UNA PUTAAA!!

Ni me di la vuelta para responderle, no merecía la pena solo levanté mi brazo derecho y le dejé ver nítidamente solo mi dedo anular haciendo caso omiso a su provocación, una especie de chillido de rabia y llegamos al coche. Alex galante me abrió la puerta del coche y los ojos se le abrieron como platos al mostrarle mi entrepierna cubierta mínimamente. Cuando el entró en el coche pude apreciar el enorme bulto en sus pantalones, el pequeño tanga ya chorreaba de excitación y de seguro antes de llegar a casa habría manchado la tapicería del asiento, estaba excesivamente jugosa por mis partes bajas.

Mire a Alex con cariño y me volvió a besar dejándome sentir su deseo y su lengua juguetona en mi boca. Le mire con infinito cariño y acaricie su carita risueña.

—Pensé que nunca volvería a verte. Me dijo Alex más serio.

—Siento si te di esa impresión, pero estaba confusa y no supe separar mis sentimientos.

—¿Qué sentimientos Rocío?

—Los de aquel niño que cuidé y lo quería con locura, con los del hombre que tengo delante y deseo con todo mi ser.

Literalmente nos fundimos en un abrazo dejándonos sentir nuestros cuerpos, me comporté como una buena puta y bajé mi mano a su entrepierna que sobé por encima del pantalón, joder, parecía enorme, deseaba que él bajase su mano y hurgase en mi coñito, estaba ardiendo de deseo.

—¿Dónde podemos ir? Dijo Alex con la respiración agitada.

Mi mano no paraba de sobarle la polla por encima del pantalón, mientras nos besábamos con lujuria, noté su mano encima de mi muslo e instintivamente abrí mis piernas, su mano no tardó nada en llegar a mi coñito empapado en flujos.

—Vamos a mi casa a follar. Le dije a Alex.

Ya había apartado la tela de la braguita y metía un dedo en mi coño mientras que con el pulgar castigaba mi clítoris inflamado por la excitación.

—Paremos en una farmacia a comprar preservativos. Comentó mi niño.

—N…OO…noo hace falta mi amor…ummmffff diooos sigueee. Me…me cuidooo…jodeeeer…siiiii…y los dos estamos sanooooos…siiiiiiiiii.

Explote en un orgasmo que no me creía ni yo, fue tremendo hizo que mi cuerpo se estremeciese de placer y eso que yo era dura para alcanzar el clímax, tenía mis ojos cerrados note la boca de mi niño besándome la cara mis labios, le bese con fuerza y le mire con amor. Por el rabillo del ojo vi a Víctor un amigo suyo mirando hacia el coche y frotándose su polla por encima del pantalón, me había dejado llevar y estábamos en mitad de la calle a pleno día ofreciendo un espectáculo porno.

Arranqué el coche y vi que Alex indicaba a su amigo que se alejase, aunque ya era tarde los que nos íbamos éramos nosotros. Durante el camino no nos dijimos nada, solo nos mirábamos y nos besamos con pasión cuando los semáforos nos dejaban. Tuve suerte en encontrar aparcamiento casi frente a mi portal, a los pocos minutos la puerta de mi casa se cerraba y Alex me levanto en vilo pase mis piernas por sus caderas y nos comimos la boca. Sus manos amasaban mi culo y sus pulgares acariciaban mi rajita y mi anito.

—Diosss mi niño, qué ganas de sentirte, llevo deseando esto desde hace tres semanas, le dije excitada.

—Mi amor, yo llevo deseando esto desde que era niño.

Me dejo sorprendida, pero ya le preguntaría. Cuando llegamos a mi habitación tiró de mi vestido y me dejé solo con mi ropa interior un tanguita tan mínimo que apenas tapaba nada Alex miro mis tetas embelesado y empezó a chuparlas y amasarlas con gula, no sé qué me pasaba con este chico, pero estaba al borde el orgasmo nuevamente y todavía no quería correrme, lo quería ver desnudo, puse una mano sobre su pecho y le separé de mi con cariño, me miró con curiosidad.

—Déjame desnudarte cielo, quiero descubrirte. Susurre melosa.

Le fui desnudando con lentitud medida, quería excitarle más de lo que estaba, deseaba ver su polla, ver lo que me iba a follar y dar placer. Cuando le desnudé completamente no podía creer lo que tenía frente a mí, su polla era una preciosidad grande y muy gordita.

—Mi amor, dije fascinada, has crecido en todos los aspectos.

Estaba depilado, su piel tersa y muy suave le confería un aspecto aniñado que me encantaba, nos subimos a la cama y nos arrodillamos uno frente a otro nos fundimos en un beso que no quería que terminase. Sus manos grandes, suaves acariciaban mi cuerpo y agarraban mi culo atrayéndome hacia su polla que la notaba durísima en mi vientre, bajé mis manos acariciando sus costados y mientras que mi mano derecha se apodero de su polla y la pajeaba con lentitud, la izquierda amasaba con delicadeza sus huevos y pasaba mis uñas por su perineo.

Alex se puso en pie y dejo su polla frente a mi cara, sabía lo que quería, mirándole a los ojos metí más de la mitad de su preciosa polla en mi boca, la sensación fue increíble casi no me cabía y su dureza me asombraba, aun así, me esmeré en la mamada haciendo diabluras con mi lengua sobre su glande, me sentía suya y me hacía sentir como a una puta. Agarró mi cabeza y empezó un bombeo sobre mi boca, de vez en cuando su glande taladraba mi garganta con la consiguiente arcada, pero me hacía sentir muy guarra para él. De improviso saco su polla de mi boca, las babas caían sobre mi pecho y la polla de Alex aparecía brillante.

—Necesito follarte Rocío, quiero correrme dentro de ti, llenarte de leche.

Le mire con deseo y me puse en cuatro ofreciéndome a él, me quito el tanguita y quede desnuda note su lengua en mi coñito y en mi culo y casi me hace enloquecer de placer, estaba muy sensible, notaba mis fluidos salir de mi coño de lo excitada que estaba.

—Cariño…fóllamee, quiero correrme con tu polla en mi coño.

Y ocurrió, noté como centímetro a centímetro su gran polla se abría camino en mi encharcado coño, hasta que noté un ligero dolorcillo, su polla había llegado al final, ya no había más coño. Me sentía tan abierta, tan llena de polla que me volví loca.

—¡¡VAMOS CABRÓN FOLLAME HASTA QUE ME DEJES SIN SENTIDO!! Le grité.

Y vaya si lo hizo, como os dije era muy dura para alcanzar mis orgasmos, pero con Alex fue diferente, fue empezar a bombear en mi coño y correrme como nunca lo había hecho. Parecía no tener fin, encadenaba orgasmos cada cual mejor que el anterior más fuertes más placenteros, estaba ida de placer no sé cuánto tiempo había pasado, Alex se salió de mí y se tumbó en la cama con su espalda apoyada en el cabecero.

—Fóllame cariño, quiero ver tu cara de placer. Dijo Alex.

Su polla estaba como el acero, dura, surcada de venas, brillante de mis corridas, antes de empalarme le di una buena mamada, me puse en cuclillas apunte su polla a mi coño y me dejé caer…jodeeeer que sensación, según me empalé empecé a correrme de nuevo, note como se tensaba mi niño, y de repente sentí el primer latigazo de su leche en mi coñito, llenando mi útero gritamos los dos nuestro orgasmo mientras me comía las tetas. Nos quedamos desmadejados, recuperando nuestra respiración mientras nos mirábamos como bobos y sonreíamos, apoyé mi frente en la suya y le besé.

—Me has dejado agotada mi amor, me encanta como me has follado.

Me abrazo contra su cuerpo y hundió su cara en mi pecho, todavía no había sacado su polla de mi interior, la notaba palpitar dentro de mi muy dura, férrea y eso me daba pequeñas descargas de placer su juventud en esos momentos quedaba latente.

La saqué de mi interior muy lentamente, y noté su corrida caer por mi pierna, había sido muy abundante por la cantidad que salía, entonces hizo algo que me dejo sorprendida.

—Déjame limpiarte cielo. Dijo Alex con cariño.

Cogió unos pañuelos de papel que tenía en la mesilla y me estuvo limpiando con mimo, de vez en cuando besaba mis labios y lamía mi clítoris; yo estaba en una nube de placer, hasta que junto su boca con mi coño y me lo comió como nunca me lo habían comido, cuando iba a alcanzar un orgasmo arrollador me clavó su polla nuevamente y me folló en un misionero que no creo que olvide por lo morboso y caliente del momento, no tardamos más de diez minutos, pero alcancé dos orgasmos más y me volvió a llenar de leche. Estaba aferrada a él con brazos y piernas me encantaba notar su peso sobre mi cuerpo, le cubría de besos.

—Te amo mi niño, dios eres increíble.

—Yo también te amo mi vida, dijo Alex con voz fatigada.

Se salió de mi interior, pero esta vez no le deje limpiarme, necesitaba descansar, se tumbó a mi lado yo me abracé a él y apoyé mi cabeza en su pecho, nos dormimos los dos y nos despertamos casi a la vez todavía era pronto. Nunca me gustaron los maratones sexuales, estar follando mucho tiempo era cansado y llegaba a ser tedioso para mí. Con Alex estuve cinco horas follando y se me hicieron cortas; entendí el por qué, estaba mal follada y nunca había disfrutado en la cama con un hombre como estaba disfrutando esa tarde con mi chico.

Sobre las once de la noche, pedimos comida china y Alex llamó a su casa para decir a su madre que no iría a dormir esa noche. Me encantó, se lo iba a sugerir, pero me leyó el pensamiento. Durante la cena hablamos de nosotros, de los impedimentos que se nos avecinaban y de un posible futuro juntos, mi niño no se amedrento ante ninguno de mis comentarios, de hecho, nuestros pensamientos eran muy afines, se notaba yo tenía 35 años y el 19, en algo seguro que no estaríamos de acuerdo, pero todo en esta vida hablándolo tiene solución. Me le quedé mirando y sentí que estaba muy enamorada de ese chico, solo el tiempo hablaría y diría si me había equivocado o no.

—Alex, antes me has dicho que me deseabas desde niño ¿Y eso?

Se puso algo colorado y esbozó esa sonrisa que tenía y que me derretía según le miraba, era un hombre bello y era mío.

—No te acordarás, dijo Alex, tendría yo seis o siete años y nos llevaste a la piscina a mi hermana y a mí. Nos metimos los tres en una cabina para cambiarnos, recuerdo que nada más entrar, te quitaste tu vestido y te quedaste solo con las braguitas, yo te miraba fascinado, nos cambiaste a Alba y a mí y seguidamente de la manera más sensual te desnudaste y por primera vez vi tu rajita. Creo que te diste cuenta de cómo te miraba porque te diste la vuelta para ponerte el traje de baño, aun así, toqué tu culo, me miraste y me dijiste —¿te gusta el culete de la tata? Yo solo asentí con la cabeza, me guiñaste un ojo y me lanzaste un besito. Desde ese día te deseo. Eres la mujer más bella que conozco.

Me dejó sin palabras, pero me encantó lo que me dijo. Parece mentira como con un solo gesto se puede cambiar a una persona, yo no me acordaba de ese detalle, fueron muchas veces las que lleve a esos niños a la piscina y sé que Alex me vio muchas veces desnuda, pero para mí era normal, eran mis niños y yo lo hacía sin maldad.

Antes de irnos a dormir nos duchamos juntos y volvió a follarme nuevamente, con Alex era fácil todo, surgía con naturalidad y no había nada forzado, en la ducha y follándome con dureza metió su dedo índice en mi culo, no era virgen de mi culito, pero no me gustaba mucho hacerlo por ahí y no se lo di a ninguno de mis anteriores novios. Pero con mi niño fue diferente, no sé si por la excitación a la que me llevaba, por lo que lo amaba o porque me apetecía, quise darle mi culito.

Cuando terminamos de ducharnos y de follar, le pedí que me dejase sola un momento en el baño, necesitaba intimidad. El no preguntó nada me besó y se fue a la cama, me limpié bien mi culito por dentro y por fuera lo lubriqué bien y me fui hacia mi dormitorio. Esa noche dormimos muy poco, Alex me folló y me hizo el amor, pero el rato que disfrute más fue cuando me puse en cuatro y mirándole con vicio se lo dije.

—Fóllame el culito mi amor, soy toda tuya.

Me encantó, lo hizo con tanto mimo, con tanto cuidado que apenas me dolió y me corrí como una perra cuando ya me lo follaba con dureza, sentía su polla durísima taladrando mis intestinos, abriéndome en canal, haciéndome berrear, antes de correrse me dio cuatro azotes que me llevaron casi al delirio en ese momento descubrí mi faceta de sumisa y el poder de Alex sobre mí.

—¿Te gusta cómo te reviento el culo putaaa? Me decía Alex excitado en mi oído.

—Diooos…siiiiiiii.

Me encantaba como me trataba y me sentía muy puta para él, me daba tanto placer que mi cuerpo le pertenecía, no le diría que no a nada. A punto de alcanzar mi tercer orgasmo anal, y con los dedos de Alex follándome el coño tiró de mi pelo de forma agresiva obligándome a levantar mi cabeza, estaba tan ida que notaba caer mi baba por la comisura de mi boca, estaba sumida en mi inminente orgasmo.

—¿Eres mi puta?

—Soy tu puta mi amor, pídeme lo que quieras.

—Quiero que te corras zorraaa.

En ese momento exploté en uno de los orgasmos más devastadores de mi vida, literalmente me rompió por dentro y el placer fue tan grande que de mi coño empezaron a salir fluidos que mojaron a mi amado a mi dueño, chillé y me retorcí de placer.

Alex sacó su polla de mi culo, se puso frente a mí y sin pensarlo me la metí en mi boca y empecé una mamada de locura que le llevó a correrse en mi boca en mi garganta. No desperdicie ni una sola gota de tan preciado líquido, ambrosía para mi paladar, me lo tragué con glotonería y deje bien limpia la polla de mi niño.

Más tarde nos confesaríamos que tanto para el como para mí era la primera vez, para él la primera vez que se follaba un culo y para mí la primera vez que dejaba que un hombre se corriera en mi boca y me tragase su corrida y los dos coincidimos en nuestra opinión…había sido increíble y se repetiría con asiduidad.

Dormimos como benditos lo poco que pudimos dormir. Por la mañana Alex se tuvo que ir a su casa, pero a la hora de comer estaría conmigo de nuevo y aunque sea una tontería me costó mucho separarme de él. Cuando me quedé sola empecé a recoger la casa, eso me distraería, pensaba en todo lo que había pasado, tenía un miedo increíble a que saliese mal a que algo estropease lo que estaba viviendo con él, en menos de un mes me había vuelto adicta a su compañía y eso era muy raro en mí ya que no me solía enamorar de ningún hombre de la manera que lo había hecho de Alex. Puse la radio y de nuevo la dichosa cancioncita.

♫♫ ♫♫

Contigo yo tendría diez hijos

Empecemos por un par

Solamente te lo digo

Por si quieres practicar

Lo único que estoy diciendo

Vayámonos conociendo

Es lo que está proponiendo ooh, ooh

Nos vamos entusiasmando

Todo nos va resultando

Qué bien lo estamos pasando, ooh, ooh

♫♫ ♫♫

Y me eche a reír, esa dichosa cancioncita se ajustaba a lo que me estaba pasando, tenía miedo sí, pero, aunque era una locura quería que Alex fuese el padre de mis hijos y mi pareja, que demonios mis padres entre ellos se llevaban doce años y estaban muy enamorados así que no me podrían decir nada.

Ese fin de semana fue increíble nunca me había sentido tan a gusto con un hombre como me sentía con Alex, hicimos muchas cosas, pero sobre todo follamos, follamos hasta la extenuación, la vitalidad y la juventud de mi niño me contagiaban y no podía parar, por mi parte se me hizo muy cuesta arriba el dejarle el domingo por la noche en su casa y volver a la mía meterme en la cama sin su calor sin su abrazo cálido, sin su olor, pero al día siguiente le vería de nuevo.

El primer mes paso en un suspiro, no me creía lo bien que iba todo, aunque Alex más cerebral me preparaba para lo que se nos avecinaba, me dejó muy claro que siempre estaría mi lado, pero habría gente que nos intentaría separar, sembrar la duda y que discutiésemos.

Al final del segundo mes fue cuando empezaron a ir las cosas mal, no entre Alex y yo, no, en general. Como había predicho Alex la gente que conocíamos y sin motivo aparente empezó a darnos de lado y a criticarnos, mis amigos no tragaban a Alex y los amigos de Alex no me tragaban a mí, aunque eso no es del todo exacto. Solo dos personas Víctor, por parte de Alex y Natalia por parte de mis amigos, nos defendieron y apoyaron a capa y espada y sabíamos que podíamos contar con ellos.

Realmente no sabíamos bien de dónde salían los bulos y habladurías, pero tanto Alex como yo nos habíamos follado a medio barrio estando juntos, por parte de Alex sabíamos casi a ciencia cierta que era la pequeña zorra la que movía todos los hilos, pero por mi parte estaba perdida, aunque más tarde descubrimos que eran mi ex Juan y mi ex gran amiga Mercedes los que se estaban divirtiendo sembrando cizaña.

Alex no me dejo sola ni un solo momento, eso me demostró el tipo de hombre que era, y por supuesto no dudo de mi ni un solo minuto, no así yo que en más de una ocasión hice amago de montarle una bronca monumental por fotos que llegaban a mi móvil de Alex con la zorrita muy acaramelados, fotos que enseguida me enseñaba en su teléfono de hacía más de un año, pero eso no fue nada en comparación con lo que se nos avecinaba.

Era sábado por la mañana Alex había dormido conmigo, bueno, lo que se dice dormir poco, follamos hasta casi ver como amanecía, no lo podía evitar me llenaba en todos y cada uno de los aspectos de mi vida, serían las diez de la mañana cuando el timbre de la puerta sonaba con insistencia acompañado de golpes en la puerta, me levanté asustada y cuando miré por la mirilla vi a la madre de Alex. Me puse muy nerviosa, encima no me había vestido, solo llevaba una batita corta debajo iba desnuda, con miedo abrí la puerta.

Ni me miró entro como un torbellino, buscando, mirando por todas las habitaciones, cuando entro en la mía me puse pálida.

—¿Dónde está zorra? Sé que está aquí contigo guarra, ¿Cómo me has podido hacer esto yo que confiaba en ti? Gritaba histérica.

—Yo…no se…no…no. Balbuceaba, estaba bloqueada.

—Te estas follando a mi niño depravada, a saber qué les hiciste cuando eran pequeños, solo de pensarlo… ¡¡TE MATO, TE JURO QUE TE MATOOO!!

Noté como alguien me abrazaba por detrás muy fuerte pegando su cuerpo al mío, era Alex, todavía estaba desnudo, lo noté en mi culo, su polla estaba dura otra vez. Beso mi mejilla mientras miraba a su madre desafiante.

—Alejandro vístete ahora mismo y vámonos de aquí. Vamos a ir a una comisaria a denunciar a esta puta.

—Y madre… ¿Cuál va a ser la denuncia? ¿Qué tu hijo de 19 años y mayor de edad ama a esta mujer? ¿O que se han acostado juntos y han hecho el amor para demostrar su cariño?

—Pero hijo… ¿no te das cuenta? Ella es muy mayor para ti…no es tu tipo, te va a hacer un desgraciado. Dijo conciliadora.

—Mira mama, más vale que vayáis aceptando que Rocío va a ser mi pareja, mi novia o mi mujer, será lo que decidamos y por supuesto no me hagas elegir, os quiero mucho, pero a Rocío la amo.

Todo el miedo que tenía había desaparecido, me sentía a salvo entre los brazos de mi niño y lo mejor es que me estaba poniendo cachonda al sentir su polla entre los cachetes de mi culo.

—Muy bien Alejandro, tú lo has querido, si tanto quieres a esta zorra, vente a su casa a vivir, yo no te quiero en la mía, ya vendrás pidiendo perdón ya, entonces a lo mejor te encuentras en la calle por estúpido.

—Si ese es tu deseo madre, tranquila, que esta tarde me paso a recoger mis cosas

Vi como la madre de Alex inundaba sus ojos se daba media vuelta y se iba de mi casa, según cerró la puerta me di la vuelta y besé a mi niño con pasión.

—Sabes que mi casa es la tuya mi vida, no temas nada, veras como todo sale bien.

Alex confiaba en que solo fuese un berrinche de su madre, pero no, esa tarde fue a su casa y tenía dos maletas grandes y un bolsón con toda su ropa y todas sus pertenecías metidas dentro. Los únicos que nos apoyaron fueron su padre y su hermana Alba, a partir de ese día empezamos a vivir juntos, quizás demasiado pronto, además Alex todavía estudiaba no trabajaba, pero nada se interponía entre nosotros y los meses fueron pasando. Todo iba bien, yo estaba encantada con tener a mi niño en casa, no era una carga, su padre le pasaba una mensualidad que, aunque no era mucho le daba para sus gastos, nunca me pidió dinero, aunque yo se lo ofrecía, pero me respondía que ya era suficiente con dejarle vivir conmigo…mi niño para mí una bendición, como os dije no tenía maldad.

Mi vida cambió a raíz de estar con Alex, cambió en muchos aspectos, lo primero que note es libertad, Alex no estaba encima de mi todo el día, me daba mi espacio, tenía detalles increíbles que nunca habían tenido conmigo, cenas románticas en casa sin venir a cuento con velitas y música de fondo, ramos de flores en la mesa de mi oficina, detallitos que sabía me encantaban, pendientes, pulseras, anillos… si, era un hombre increíble y le amaba.

Pero había algo que sin ser preocupante me molestaba y era su falta de celos. Me explico, cuando iba al gimnasio imaginaros mi vestimenta, mallas ajustadas, culo impresionante, camiseta o sujetador deportivo marcando unas tetas de impresión. Alex venía a buscarme y siempre salía acompañada de algún chico, o alguna chica junto a un chico, besos y algún abrazo…pues Alex no perdía su sonrisa y me recibía con cariño, como si no pasase nada y es que no pasaba, pero me molestaba. Con mis anteriores parejas eso era de todo punto imposible y esos detalles eran motivo de bronca.

Lo mismo pasaba con mis amigos, debido a que no eran compatibles nos juntábamos con nuestros respectivos amigos, y más tarde quedábamos nosotros, casi siempre era Alex el que venía a mi encuentro y en más de una ocasión al entrar en el garito donde estábamos me ha encontrado bailando muy pegada a algún chico. Al principio me asustaba, pero luego y ya poniéndole a prueba dejaba que las manos de ese hombre bajasen hasta casi agarrarme el culo, pero nada, le veía mirándome con una sonrisa encantadora en la boca y lanzándome un beso.

Si, realmente me molestaba y mucho y empecé a pensar que no me quería y la que me enfadé como una estúpida con el fui yo.

—Alex… ¿Tú me quieres?

—Daria mi vida por ti Rocío, te amo de una forma irracional. ¿Y tú me quieres a mí?

—Más que a mi vida amor.

Lo mire a los ojos y en su mirada se adivinaba tranquilidad, eso creo que hizo subir mi enfado un par de puntos más.

—Entonces si tanto me quieres ¿Por qué cuando me ves abrazar a otro hombre o charlar con él no te molesta?

Alex se echó a reír y me abrazo contra el transmitiéndome tranquilidad, me miro con cariño y me besó, diooos adoraba su forma de besar.

—Mi vida los celosos son personas que no están seguras de sí mismas, ni de la persona que comparte su vida y eso destroza una relación por que se ven fantasmas donde no los hay. Yo estoy muy seguro de mí mismo y de ti, sé que no eres infiel, aunque de vez en cuando te gustaría echar una canita al aire, pero no lo haces por respeto a ti misma y a mí.

Clavado, lo había clavado, ahora me sentía ridícula, parecía que él era el maduro y yo la jovencita, pero lo que dijo a continuación me dejo boquiabierta.

—Mi vida, ¿quieres follarte al tío con el que estabas bailando?

—¡¡¿QUEEEEE?!! Grite asombrada ante esa pregunta.

—Lo que has oído, que, si te lo quieres follar adelante, no me voy a molestar.

—¡¡NOOOOO!! ¿CÓMO ME HACES ESA PREGUNTA? ¿CÓMO CREES QUE…? PERO POR DIOS.

El tono de mi voz era muy elevado, mire a mis amigos y algunos ya sonreían irónicos por nuestra primera pelea en público, Alex notó mi malestar me besó nuevamente y me sacó de ese local estaba muy molesta con él por lo que me había dicho.

Camine apresurada hacia mi coche, mi enfado con Alex estaba en su punto más alto y no estaba a gusto con la situación que había creado. Antes de llegar me paró y me miro preocupado.

—No te enfades cielo, lo que te he dicho ahí dentro no es del todo cierto, me dejarías hecho polvo si me dices que te vas a follar a ese tío.

—Pues sabes, casi estoy por ir y hacerlo así escarmientas. Dije sin pensarlo y con desprecio.

Vi la cara de Alex, había perdido su mirada risueña y un par de lágrimas cayeron por sus mejillas. Ya lo había conseguido, ¿era eso lo que quería? ¿Qué llorase por mí? ¿Verle triste por mi culpa?

Me abracé a él y le cubrí de besos, me rompió el corazón verle llorar, me recordaba cuando era pequeño y alguien le hacía daño, lloraba con desesperación.

—No llores mi vida, perdona por lo que te he dicho sabes que no lo haría ni loca.

Nos montamos en el coche y nos fuimos a casa, según entramos nos desnudamos con prisas mientras nuestras manos no se estaban quietas, estaba muy excitada y todo en parte por culpa del tío con el que bailé, sus manos en mi culo y su polla dura presionando en mi rajita me habían puesto muy cachonda, si Alex no hubiese estado en mi vida de seguro habríamos terminado follando.

Pero eso no viene al cuento, me volvía loca cuando Alex me follaba, el notar su polla dura, durísima perforando mi coñito o mi culo era algo que no me cansaba que sucediese una y otra vez. Hasta el momento de conocer a Alex más íntimamente no sabía que fuese multiorgásmica y desde luego no sabía lo que era la eyaculación femenina, con él tenía múltiples orgasmos y siempre me dejaba rota de placer. Me gustaba como disfrutaba de mi cuerpo y como mis tetas eran amasadas mordidas y utilizadas por él.

Los meses siguieron pasando la situación se normalizo y parece ser que la gente aceptó que éramos pareja, dejamos de ser el centro de sus iras, aunque mi gente no le tragaba, aun no sé muy bien por qué, y su gente no podía ni verme, la pequeña zorrita se había encargado y muy bien de poner en mi contra a todos, bueno a todos no, porque Víctor era el único que se alegraba y mucho de verme. Las mujeres no somos tontas y sabemos cuándo un hombre nos mira con deseo y a Víctor se le salían los ojos de sus orbitas cuando me veía venir vestida de manera muy sexy con pantalones híper ajustados o minifaldas que eran como un cinturón ancho, mínimas.

Algunas veces Alex le invitaba a casa a tomar algo o a jugar a la Play, yo en casa me ponía más cómoda, con pantaloncitos cortos y camisetas ceñidas dejando mi ombliguito al aire, no solía usar ropa interior, me encantaba que Alex casi me violase y de esa manera me desnudaba más rápido. La de veces que preparando la comida me ha follado salvajemente en la encimera de la cocina, haciendo que alcanzase unos orgasmos espectaculares. Pero claro cuando venía Víctor me vestía más decorosa, pero aun así me miraba con un deseo que me turbaba.

Os mentiría si os dijese que en alguna ocasión no fantasee con él y como me follaría viendo su cara de deseo. Víctor es también muy guapo, un poco más bajito que Alex y un año mayor que él. Tiene un cuerpo muy bonito, con sus músculos muy bien marcados y al igual que Alex un culito precioso prieto, pequeño. Es muy dulce hablando, al contrario que Alex que tiene una voz grave y muy varonil, Víctor la tiene más aflautada, pero me gusta escucharle cuando habla.

Tenía que hablarlo con Alex, aunque me encantaba sentirme deseada, no quería malos rollos ni malos entendidos con Alex y Víctor, eran muy amigos y siempre dicen que las mujeres somos las culpables de que se rompa una amistad de muchos años entre dos hombres.

Estábamos cenando tranquilamente, hablando de nuestras cosas cuando abordé el tema.

—Alex quería comentarte algo sobre Víctor.

—¿Hay algún problema con Víctor? ¿Ha ocurrido algo?

—No tranquilo no ha ocurrido nada, pero he notado como me mira, me desnuda con la mirada y me siento algo violenta. Mentí descaradamente.

Alex me miro por interminables segundos a los ojos, serio, intentando leerme.

—Bien Rocío, Víctor y yo hemos hablado de ti y te quiere follar, te desea como no te haces una idea.

En esos momentos mojé mis braguitas, mi coñito empezó a lubricar como si me fuesen a follar ya mismo, pero mantuve mi farsa.

—Joder Alex, ¿ya estamos otra vez con eso? Le respondí con pose molesta.

—¿Con que Rocío? Respondió Alex muy serio

—Con verme follando con otro tío…de verdad ¿en serio lo permitirías?

—Rocío ¿Qué tal si nos dejamos de tonterías? Te crees que no me he fijado como le miras tú a él, se ve deseo en tu mirada. Y permitirte, no soy tu dueño, no te tengo que dar permiso para nada, solo quiero que compartas tus momentos conmigo.

Me dejo sin palabras y eso me excitó más aun, me dominaba, me sentía como una niña a quien acaban de pillar haciendo algo malo, vi la mirada lasciva de Alex, me agarro de la mano y me sentó a horcajadas sobre su polla.

—Además, eres mi puta ¿recuerdas? Y vas a hacer lo que te mande.

—¿Y qué quieres que haga mi amor? Dije con la respiración agitada.

—Te vamos a follar los dos hasta que grites de placer, vas a tener dos buenas pollas en tu interior gozándote, volviéndote loca.

En esos momentos Alex de un manotazo retiro las cosas de la mesa, me levantó y me tumbó sobre ella, me abrió las piernas llevaba un pantaloncito corto sin bragas, Alex me miro fascinado.

—Mírate guarra, estas chorreando de excitación con solo pensarlo.

Me quito el pantaloncito y abrí mis piernas todo lo que pude, noté la nariz de mi niño rozando mis labios, mi clítoris, le oí aspirar con fuerza.

—Mi amor tu olor es excitante, te amo.

Su boca se apodero de mi sexo, que en esos momentos era una fuente, gemía como una puta, me retorcía sobre la mesa presa del orgasmo que se avecinaba, Alex se puso en pie y se quitó su pantalón quedándose con su preciosa polla al aire y así tumbada como estaba en esa mesa me la metió de tirón hasta que sus huevos golpearon mi culo

—Diooooooos…siiiiiiiiii…fóllameeeee. Grite desesperada.

—Antes dime lo que quiero oír, dímelo ¿lo vas a hacer?

—S…si…¡¡AHHHHH!!

—No te he oído zorra, me dijo mientras se movía con calma.

—Siiiiiii…joder siiiiiii, quiero que me folléis los dos, quiero que me reventéis.

Al oír eso Alex empezó a follarme de forma brutal, creo que él se tenía que hacer daño, pero a mí me dio tal placer que empecé a correrme como una burra mojando sus piernas. Ni idea de los orgasmos que tuve, pero cuando noté como se corría dentro de mi grité hasta quedarme afónica. Me cogió en brazos y nos fuimos a nuestra habitación, su vitalidad y su aguante eran devastadores para mí, me folló por más de dos horas sin parar, al final caí rendida de puro agotamiento con mi niño muy abrazado a mí.

Esa noche no dormí bien, aunque Alex me dejo agotada, estaba muy excitada por lo que iba a pasar, nunca había estado con dos hombres a la vez, aunque para mí era un deseo oculto. Me iban a follar dos yogurines y me iban a destrozar. Por momentos me arrepentía y sentía vergüenza, y al momento me acariciaba mi coño pensando en el placer que me iban a dar.

Cuando sonó mi despertador para irme a trabajar el primer pensamiento en mi cabeza fue sentirme afortunada por la vida que estaba viviendo con Alex y lo que me daba sin pedir nada a cambio. Cuando entré a la habitación a vestirme el ya no estaba en la cama, fui a la cocina y había recogido el estropicio de nuestra noche de locura, sobre la mesa un desayuno y una rosa roja que no sabía de donde la había sacado pero que me encantó, le amaba hasta decir basta.

—Cariñooo, que detalle eres único.

Me beso con amor, como creo que una persona debe de besar a la persona que quiere, sé que las comparaciones son odiosas, pero no podía dejar de pensar en mis anteriores parejas y compararlas con Alex. A estas alturas de relación con las anteriores estaba instalada la rutina, con mi niño cada día era descubrir algo nuevo.

—¿Recuerdas lo que me dijiste ayer que harías? Pregunto Alex.

—Por supuesto que si mi amor, como para olvidarlo, he pensado en ello toda la noche y solo quiero un par de cosas.

—Pídeme lo que quieras.

—La primera que no le digas nada a Víctor, no quiero que se emocione antes de tiempo. Y la segunda, cuando venga este sábado a comer, me voy a comportar como la puta que soy para él y el primer polvo que me eche no quiero que participes, solo mira cómo se follan a tu mujer ¿estás de acuerdo?

—Estoy de acuerdo mi amor, no hay problema.

Miré el increíble bulto que se marcaba en la entrepierna de Alex, pero yo me tendría que ir a cambiar de tanguita, el que llevaba estaba ya chorreando de lo cachonda que estaba. Si esto iba a ser así, no tenía braguitas suficientes hasta el sábado.

Ese sábado por la mañana me levante temprano, tenía cita en la peluquería y para depilarme, quería estar a punto para mis dos hombres ya que intuía que me comerían hasta el tuétano. Hasta la depiladora se asombró de lo mojada que estaba, mi coño no paraba de destilar fluidos, pero no me dijo nada, aunque nos conocíamos de años. Cuando llegué a casa Alex estaba terminando de limpiar, me vio entrar y se quedó asombrado de lo guapa que iba.

—Mi amor estás guapísima Víctor va a caer rendido a tus pies.

—Gracias mi vida, pero rendida quiero caer yo, quiero que me folléis hasta que pierda el sentido.

Me acerqué a mi niño y le bese con lujuria, si por mi fuese en ese momento me lo habría follado, baje mi mano a su polla que estaba dura como el acero y la sobé a conciencia.

—Por cierto, mi amor, para dejarlo claro, no quiero que Víctor use preservativo, quiero que me llene de leche ¿te gusta lo puta que puedo llegar a ser?

—Diosss Rocío me tienes a mil, no sé si podré aguantar.

Hasta yo me sorprendía de lo puta que me había vuelto, y lo peor de todo es que me encantaba comportarme de esa manera, veía el deseo dibujado en cara de mi chico y eso me ponía más cachonda aún.

Me fui al ducharme y a lavarme bien por dentro y por fuera mi culito, esa tarde noche sería utilizado muchas veces, cuando terminé lo lubrique bien y metí un plug anal para tenerlo dilatadito, según me estaba duchando me tuve que hacer un dedo de lo cachonda que estaba, me encontraba nerviosa como una primeriza, pero estaba segura que lo íbamos a pasar en grande. Para la ocasión me puse una camiseta sin mangas que dejaba casi a la vista mis tetas y un pantaloncito tan ajustado que se salían mis labios mayores por los laterales de la prenda y dejaba parte de mi culito a la vista lógicamente sin ropa interior, quería calentar a Víctor hasta hacerle perder la cabeza

A las dos en punto llamaban a la puerta, miré por la mirilla para cerciorarme que era Víctor y le abrí, me miro asombrado de arriba abajo y note como se formaba un bulto en su bragueta.

—¡¡Víctor cariño!! Le di un pico en los labios y le abracé dejándole sentir mis tetas.

—Hoo…Hola Rocío…joder estas guapísima, dijo apabullado Víctor. Eyyy tronco, saludo a mi chico.

—Que tal Vic. Saludo Alex con una gran sonrisa en su cara.

—Espero que os guste el vino, dijo Víctor, os he traído un Rioja muy bueno.

—Por supuesto que nos gusta, que detalle, anda ven vamos a la cocina ¿quieres una cerveza? Le pregunte, dejándole ver como se movían mis tetas.

La mirada de Víctor no podía apartarse de mis tetas, lo tenían hipnotizado le agarre de la mano y le deje ver mi culo, Alex intentó contener la risa, la cara de Víctor debía ser un poema más aun cuando llegue a la nevera y me agache sin doblar mis rodillas, en esa postura mi coñito aparecía reluciente con la tirita del pantalón metida entre mis labios.

Cuando le di la cerveza a Víctor estaba rojo como un tomate y la sonrisa de mi chico no se había borrado de su cara, vi que los dos estaban con un bulto importante en sus pantalones. Durante toda la comida me dediqué a zorrear con Víctor, le llevé al límite, mi mano se paseó por su pierna hasta casi rozar su polla, le notaba incomodo revolviéndose en su silla, le tenía tan desesperado que no comió bien, bueno más tarde me comería a mí.

Fue en el café que serví en el salón cuando lance mi ataque final hacia Víctor que estaba deseando follarme, lo veía en su cara, él estaba sentado el sofá y Alex en un butacón frente a nosotros, cuando serví el café deje mi culo y mi coño a escasos centímetros de la cara de Víctor, vi cómo se agarraba su polla por encima del pantalón yo no aguantaba más quería que me follase una buena polla.

Me senté en el sofá en el otro extremo apoyé mi espalda en el reposabrazos y me abrí de piernas para que Víctor me viese bien. Pobre mío, me miró asustado y luego miro a Alex.

—¿Qué…que está pasando aquí? ¿Qué significa esto Rocío? ¿Alex…qué coño pasa?

—¿Te apetece follarme Víctor? Alex y yo lo hemos hablado y estamos de acuerdo, le dije pasándome un dedo por mi coño.

—Así es chaval, le dijo Alex, ahora demuéstrame como te follas a mi mujer, esto lo estabas deseando.

Para apoyar mis palabras me quede desnuda delante de Víctor, su mirada me asusto, una mirada de deseo incontenible, devorándome. Se desnudó rápidamente y lo que vi me dejo helada.

—¡¡JODER!! Exclamé asombrada. ¿Pero que os dan de comer para que tengáis estos pollones?

La polla de mi chico media cerca de 20 cm y era más gorda que un canuto de papel higiénico para que os hagáis una idea. La polla de Víctor rondaría los 22 cm y era más o menos igual de gorda, algo que tenían en común: las dos eran rectas y surcadas por multitud de venas, sus glandes morados, brillantes, y con unos buenos huevos adornando sus pollas.

Me senté en el sofá y le acerque a mí, su polla quedo a escasos centímetros de mi boca, le miré a los ojos y no sin esfuerzo me metí su polla en mi boquita, se la fui comiendo poco a poco, veía la cara de placer de Víctor y nos movimos de manera que Alex viese bien la escena. Le vi muy excitado, acariciando su polla por encima del pantalón cuando noté que Víctor sacaba su polla de mi boca.

—Espera Rocío espera, dijo Víctor muy excitado. Déjame tumbarme y ponte tú encima.

Entendí enseguida que quería hacer un 69 conmigo, quería recibir placer, pero también quería darlo, ¿o es que quería ver mi coñito más de cerca? Me dio igual, solo sé que nos acoplamos como los amantes desesperados que éramos en ese momento e iniciamos una sesión de chupeteos que nos llevó casi al delirio. Mi coño no paraba de soltar fluidos al contacto con su boca, sus manos no estaban quietas y amasaban mi culo recreándose en él, literalmente me bebía y su lengua lamia mi anito y mi clítoris haciéndome gemir de placer.

Mi boca y mis manos tampoco estaban quietas, mientras con una mano acariciaba sus huevos, con la otra le pajeaba mientras mi boca intentaba abarcar la mayor parte de su polla sin conseguirlo. Mis babas caían por el tronco de su balano empapando sus huevos y mi mano.

Seguía mirando a mi niño con preocupación, la escena era para mesarse los cabellos viendo a tu mujer de semejante guisa, pero la mirada de Alex era de excitación, respiraba rápido y ya se había desnudado dejando su preciosa polla a la vista. Estaba muy excitada y en ese momento lo que más quería es sentir como la polla de Víctor me abría el coño.

—Levántate Víctor y siéntate, le dije excitada.

Vi como Víctor buscaba en su cartera un preservativo y le detuve.

—No cariño, lo hacemos a pelo y quiero que te corras en mi interior.

Su cara era un poema no se creía lo que le estaba pasando, Víctor obedeció y poniéndome en pie en el sofá me puse en cuclillas con la punta de la polla de Víctor en mi rajita. Solo me dejé caer y noté como ese pollón me iba abriendo poco a poco el coño.

—¡¡POR DIOSSSS…QUE GUSTOOOO!!

Grite de placer mientras notaba como su polla había llegado al final, me sentía llenísima y muy abierta, me quede quieta por unos minutos mirando a Víctor a los ojos y viendo su expresión de infinito placer.

—¿Te gusta cielo? Le pregunte lasciva.

—Joder Rocío no voy a aguantar mucho me tienes al límite.

Quería que Alex viese bien como la polla de su amigo se clavaba en mi coño y me arrancaba un orgasmo, yo tampoco aguantaría mucho estaba híper excitada, me levante y dando la espalda a Víctor me abrí bien de piernas y empecé a meter de nuevo su polla en mi coñito, joder la sensación era increíble. Apoye mi espalda en el pecho de Víctor y mis caderas empezaron a subir y a bajar sobre ese pollón que me estaba llevando al delirio, en esa postura las manos del chico se fueron a mis tetas y empezó a maltratarlas, gemía como la puta que era en ese momento, mis ojos no se apartaban de los ojos de mi niño le veía serio, pero en su rostro se adivinaba el deseo. En ese momento su mano empezó una paja lenta.

—¡¡NI SE TE OCURRA ALEX!! Grité excitada. No quiero que te hagas una paja, solo quiero que me veas haciéndolo con Víctor.

En ese momento Víctor atrapo mi clítoris con sus dedos y explote en un orgasmo muy intenso mientras notaba como su semen empezaba a inundar mi útero.

—Me corrooooooo…grité desesperada.

—Diossss…Rocíooo…siiiiiiiiii.

Oí a Víctor detrás de mí disfrutando también de su orgasmo, el mío fue muy largo, pero eché mucho de menos los besos de mi niño. Vi la polla de Alex con la punta muy brillante y gotitas de líquido saliendo por su uretra, lo deseaba, le quería dentro de mí, pero quería hacerle sufrir un poco más. Cuando nos tranquilizamos, saqué la polla de Víctor de mi interior, vi como Alex abría mucho los ojos al ver como la corrida de su amigo se escurría de mi coño hacia mi culo, me puse en pie y me acerqué a mi chico de mi coño chorreaba la corrida que tenía en mi interior y caía en forma de hilos sobre el suelo. Alex miraba mi coño como hipnotizado me pare frente a él y se lo dije algo cabreada.

—¿Esto es lo que querías ver? ¿Cómo se follan a tu chica y la llenan de leche?

Me miro con infinito cariño e hizo algo que me dejo asombrada. Paso un dedo por mi rajita haciéndome gemir e inmediatamente se lo llevo a su boca y lo chupo con deleite.

—Te amo Rocío, te amo como no te haces una idea.

Me sentó a horcajadas sobre él y metió su polla en mi inundado coño, volvía a gemir como una puta, enseguida junte mi boca con la suya necesitaba sus besos, necesitaba sentirme querida por él, hasta a mí me costaba aceptar que hacia un momento su amigo me había follado delante de él y se había corrido en mi interior.

—Diossss mi niñooo, te amo tanto…fóllamee, le decía al borde del orgasmo nuevamente.

Note como mi orgasmo recorría mi columna y explotaba en mi vientre. Me tensé y empecé a gritar de placer, los músculos de mi vagina se aferraron a la polla de mi niño y noté como su semen inundaba mi útero, junté mi boca con la suya en un beso eterno y con mi lengua le iba describiendo el placer que sentía. En esos momentos estábamos él y yo solos en el universo, no existía nadie más y solo quería que fuese así.

Estuvimos durante varios minutos mimándonos, seguía con su polla en mi interior y la notaba tan dura como al principio, nos habíamos olvidado de Víctor que desde el sillón miraba embobado la escena.

—Solo pido encontrar una mujer como tú Rocío, que sepa amar a una persona como he visto que amas a Alex…joder ha sido precioso veros haciendo el amor.

Alex y yo nos reímos y le miramos divertidos, vimos como empezaba a vestirse y la puta que llevo dentro no se calló.

—¿Dónde crees que vas Víctor?

—Bueno, creo que ya…esto, no sé, todos hemos cumplido nuestro deseo ¿no? Dijo Víctor sorprendido.

—No cielo, yo todavía no he terminado con vosotros, todavía me tenéis que dar más, quiero vuestras pollas en mi a la vez.

Los ojos de Víctor se abrieron como platos mientras se desnudaba nuevamente, miré a mi chico y me susurro:

—Pero que puta que eres. Me dijo riendo.

Me levanté sacando su polla de mi interior mi coño parecía un grifo abierto soltando fluidos y semen, enseguida puse mi mano y disculpándome fui al baño a lavarme, al poco entraba al salón de nuevo, los dos sentados en el sofá y Víctor mirándome embobado, los dos con sus pollas erectas, perfectas.

—Rocío eres una preciosidad, me vuelves loco dijo Víctor.

Le sonreí agradecida, que mujer no le gusta oír eso, encima veía lo que me iba a meter en mi cuerpo y mi coño se licuo nuevamente. Me senté entre los dos y agarré sus pollas con mis manos mientras las pajeaba lentamente.

—¿Qué os parece si nos vamos a la cama y continuamos allí? Estaremos más cómodos. Dije como un putón desorejado.

Me levante y dando la mano a cada uno, me los llevé a la cama, entre a gatas mostrándoles mi culo y mi coño a los dos, me tumbe con las piernas abiertas invitándoles a que me saborearan. Mi Alex me comió el coño de una forma magistral, mientras la polla de Víctor me follaba la boca, estaba en el paraíso, hasta que alcance un orgasmo arrollador. Me dejaron descansar unos minutos Víctor se tumbó en la cama y me senté a horcajadas sobre él, con habilidad metió su polla en mi coño y suspiré de pacer. Vi que Alex cogía el lubricante y lo echaba en mi anito, que se abría y cerraba de placer…y ocurrió. Note como la polla de mi niño se abría paso en mis intestinos con la polla de Víctor bien clavada en mi coño, creo que nunca podré olvidar esa sensación de sentirme llena muy llena de polla y abierta como un túnel.

—Dios míooo…me vais a matar cabrones…vamos folladme…fuerteeee.

Ellos dos se habían corrido hace poco con lo que aguantarían sin problema, pero esta sensación nueva para mi me llevó al Nirvana de los placeres y empecé a correrme una y otra vez con sus pollas saliendo y entrando de mi interior, mis fuerzas iban menguando babeaba encima de Víctor que buscaba mi boca para besarme, pero no se la daba, apoyé mi cabeza en su hombro y medio rota por el placer noté como mis chicos se corrían en mi interior. Fue sublime, como una coreografía bien realizada, me tumbe en la cama desfondada por el placer recibido, mis chicos me abrazaron y nos quedamos dormidos los tres.

Sobre las nueve nos despertamos y empezamos a excitarnos de nuevo, estuvimos un par de horas más follando como animales, me encantaba la sensación se sentirme follada por mis dos agujeritos a la vez, Víctor también probó mi culo y en su último orgasmo le deje correrse en mi boca…que más quería le había dejado correrse en mi coño en mi culo y en mi boca, pero deseaba besarme y eso no se lo iba a consentir, lo consideraba entregarme a él por completo y no quería eso.

—No Víctor cielo, eso no. Lo entendió perfectamente y no insistió.

Sobre las doce de la noche, Víctor salía por la puerta de casa con una sonrisa de oreja a oreja.

—Todavía no me creo lo que ha pasado, dijo cogiendo mi mano y besándola. Sois increíbles y esto no lo olvidaré en la vida. Os quiero.

Dio un abrazo a Alex y a mí fue a darme un casto beso en la mejilla, le pare y le di un frugal piquito en los labios.

—Esto si cielo. Le dije.

Víctor lo entendió de nuevo y me beso con cariño en la frente. Cuando cerré la puerta apoye mi espalda en ella y mire con amor a mi niño.

—Vaya tardecita…¡¡EHHH!! Le dije risueña.

Alex se acercó a mí, y me abrazo contra su cuerpo con fuerza, me miro con amor, me sentía muy querida, muy deseada por mi niño, me miraba fascinado.

—Muchas gracias mi amor por cumplir uno de mis deseos. Me dijo Alex emocionado. Sé que no lo entiendes, pero deseaba vivirlo.

Me beso con cariño y me cogió en brazos, me fascinaba como me trataba, me deposito con delicadeza en el sofá y me volvió a besar.

—Te voy a preparar el baño mi vida, te vas a bañar a relajar y mientras preparo la cena.

Lo necesitaba estaba agotada, muy satisfecha, pero al borde del desmayo. Cuando me volvió a coger en brazos y me llevo al baño me quede alucinada. Creo que todo lo preparaba con mucha antelación sabiendo lo que me gustaba, la bañera estaba llena y en el ambiente flotaba un olor a incienso que relajaba, casi todo el baño estaba alumbrado con velitas dándole un ambiente acogedor y de fondo sonaba muy tenuemente un chill out muy relajante, me encantaba, me ayudo a entrar en la bañera y otra sorpresa, pétalos de rosa flotando en el agua, estaba encantada, sorprendida, admirada de lo que era capaz de hacer mi niño por mí.

La cena no fue menos, me preparo lo que más me gustaba, revuelto de gulas y gambas y de postre mi perdición mousse de chocolate, Alex era un maestro en prepararla y no lo pude evitar y repetí dos veces. Se me cerraban los ojos, estaba muy relajada y feliz, el día había sido muy intenso y agotador para mí, Alex me volvió a coger en brazos y me llevo a la cama, aunque proteste me hacía falta dormir el cuerpo me lo pedía. Me encontré la cama hecha y las sabanas cambiadas…dios como amaba a este hombre.

Digamos que esa primera vez haciendo un trio nos cambió, Alex y yo éramos indisolubles, éramos un solo ente. Con Víctor repetimos muchas más veces, era un vicio, como decía mi chico era como comer pipas, no podías comer solo una. Creo que fue el mejor año de mi vida, con 36 años había probado muchas cosas y aunque me daba vergüenza confesarlo me quedaba solo una, quería saber lo que se siente haciéndolo con una mujer. No es que lo buscase como una desesperada, pero tenía mucha curiosidad. Antes de nada, quiero deciros que soy muy celosa, hasta un punto enfermizo diría yo. Lo que practicamos Alex y yo con Víctor sería incapaz de soportarlo si en vez de Víctor fuese otra mujer, creo que me volvería loca si viese como la polla de mi niño se mete en el coño de otra mujer que no sea el mío.

Aparte, el tema del trio con Víctor empezaba a sobrepasarme, no es que me disgustase, pero quería pararlo ya, además notaba a Víctor más meloso conmigo, siempre muy pendiente de mí, mandándome wasap muy tiernos y cariñosos e intentando quedar conmigo, pero sin Alex solos él y yo y lógicamente para follar. A Víctor lo quería mucho, pero no le amaba ni estaba enamorada de él, lo nuestro era amistad y sexo era un follamigo eso me hizo alargar nuestros encuentros en el tiempo hasta que Alex lo notó.

—Cariño, últimamente no quieres que venga Víctor ¿Ha ocurrido algo?

—No mi amor, no ha ocurrido nada, pero si no cortamos esto sí que puede ocurrir, ahora sí que te lo digo, lo que al principio me pareció morboso y muy excitante se ha convertido en algo molesto para mí.

Con esto último le di mi teléfono para que mirase los whatsapp de Víctor y su cara reflejó enseguida su preocupación.

—No te preocupes mi vida, hablaré con Víctor y daré por terminados estos encuentros. Si te soy sincero yo también quería que terminasen, empezaba a sentirme incómodo.

De alguna manera su respuesta me gusto, mi niño empezaba a sentir celos de ver a su mujer follada por otro y me hizo sonreír, aparte de que contarle todo y ver su reacción me hizo quitarme un gran peso de encima.

Sé que Víctor se llevó un gran disgusto cuando Alex hablo con él, pero le reconoció que se había enamorado de mi lo veía venir y no me equivoqué. A raíz de ese día, Víctor desapareció de nuestras vidas, eso me disgustó, pero sería lo mejor para los tres.

Volvimos a nuestra rutina normal, Alex era muy creativo en nuestra relación y eso me encantaba, me sentía con él como una niña enamorada y correspondida de su amor platónico y no me daba tiempo a aburrirme me estaba malacostumbrando, pero me fascinaba como me trataba. Tenía claro, muy claro que quería que fuese el padre de nuestros hijos, el reunía todos los requisitos que había pensado y repensado.

Alex iba a cumplir ya los 21 años parece mentira como pasaba el tiempo, íbamos a hacer tres años juntos, estaba a punto de terminar su módulo de técnico superior de energías renovables, y estaba segura que según encontrase trabajo me regalaría lo que más quiero un hijo, pero otro hecho dio un vuelco a nuestras vidas.

A los pocos meses de terminar con la relación de Víctor una tarde me llamó Natalia. Si os acordáis Natalia y Víctor fueron los únicos que nos apoyaron sin condiciones en nuestra relación cuando comenzamos y teníamos a todos en contra. Pues esa tarde me llamo hecha un mar de lágrimas anunciándome el término de su relación de casi ocho años con el chico con el que convivía. Sinceramente nunca me gusto para ella, lo veía vanidoso, prepotente y por qué no decirlo, era un puñetero mantenido, vivía a cuerpo de rey gracias a Natalia que cegada por el amor no veía más allá de sus narices. Ni quise saber por qué termino su relación, pero interiormente me alegré, esa niña se merecía algo mejor.

Intente por todos los medios tranquilizarla, pero fue en vano, su llanto era inconsolable y su mundo se había acabado para ella.

—Pero cariño no te das cuenta que ese idiota no te merecía, le decía para darla ánimos.

—No digas eso decía entre hipidos, él me quería, pero no sé qué he hecho mal.

Su respuesta me puso de mal humor y eso que intente convencerla de lo contrario, sabía que estaba muy sensible y abatida, ahora lo veía todo en escala de grises, pero lo que le rodeaba tenia infinitos colores que ella no captaba.

—Anda cielo, arréglate un poco y vente a casa hoy cenas aquí con nosotros.

No puso ninguna excusa y a la media hora la tenía abrazada a mi llorando con desesperación. Me causó tanta ternura que mi cuerpo reacciono a ese abrazo y me excité, casi me avergoncé de lo que sentía, pero es que Natalia era una preciosidad de niña.

Dejadme que os describa a Natalia porque es un primor. Es pequeñita, medirá 1.55, pero su cuerpo era muy proporcionado para su estatura. Tiene una cara que enamora, unos inmensos ojos marrones una naricilla pequeñita y respingona y unos labios que dan ganas de besar adornan su cara. Tiene el pelo cortado a lo garçon y las veces que la he visto desnuda, que han sido algunas, me enamoré de ella. Unas tetas de talla 95 con un vientre plano y un culo respingón pequeñito y adorable. Sus piernas acordes con su estatura, pero preciosas, llenas torneadas y dotadas de hermosura. Como os digo una preciosidad de niña.

Antes de que llegará Alex le llamé y le conté lo que estaba pasando y lo que se iba a encontrar cuando llegase a casa, no puso ninguna pega, sé que mi niño quería mucho a Natalia y sentía por lo que estaba pasando. A partir de aquí no sé muy bien como sucedió todo, pero me encontré besando con pasión a Natalia en el salón de mi casa mientras nuestras manos no estaban quietas. Quería parar, pero mi boca volvía a buscar la suya como si mi vida dependiese de ello.

—Natalia…Natalia mi amor…ummm… ¿Qué estamos haciendo? La decía excitada.

—Rocío…llevo tanto tiempo deseando esto.

Me encontraba muy excitada, enfadada y triste, excitada por lo que hacía con Natalia, pero enfadada conmigo misma por no poder controlarme y triste por Alex, en esos momentos le estaba siendo infiel. Como siempre mi yo maduro y racional quiso parar todo eso, pero mi yo morboso pedía más, levanté a Natalia del sofá y dándola la mano la llevé al dormitorio. Nos desnudamos la una a la otra mientras nuestras lenguas y nuestros labios recorrían la piel que quedaba al descubierto, la sensación fue extraña cuando nos metimos en la cama desnudas y dimos rienda suelta a nuestra pasión, sentir como devoraba mis tetas, su lengua en mi sexo y haciendo un maravilloso 69 bebiendo los jugos que salían del coño de mi amiga.

—No pares mi amor…diossss…sigueee….sigueee…me corrooooooo. Grité excitada mientras Natalia gritaba su orgasmo en mi coño.

Mi amiga se quedó tumbada encima de mi recobrándonos de nuestro orgasmo, intenso y espectacular. Besaba con mimo las ingles, su rajita sus nalgas, sus preciosas nalgas, Natalia hacia lo mismo conmigo estábamos como idas y había perdido toda noción del tiempo.

—No hay nada más bonito que ver a dos mujeres amándose, sobre todo si una de esas mujeres es la mujer que más amas en este mundo. Dijo Alex con tranquilidad.

El grito que pegamos Natalia y yo se tuvo que escuchar en todo el edificio. Natalia se cubrió con la sábana, pero yo me quede frente a Alex desnuda y con cara de idiota, me habían pillado como yo pille a mi ex y todo se iría a la mierda, estaba a punto de echarme a llorar y suplicarle que me dejase explicar lo inexplicable cuando vino hacia donde estaba, en su mirada se adivinaba amor y cariño me fije en su cara y no había enojo o cabreo, al contrario, se le veía feliz. Se arrodilló delante de mí y cogiendo mi cara con sus manos me besó de una manera ardiente sintiendo su lengua hasta en mi campanilla, su beso me excito aún más de lo que estaba y mi coñito no paraba de soltar fluidos que mojaban el interior de mis muslos.

—Te amo mi vida, eres única. Dijo Alex con cariño para seguidamente dirigirse a Natalia. Me alegro de verte Natalia, por cierto, sabes deliciosa.

No había caído, pero todavía tenía la corrida de Natalia en mi boca, por eso Alex me besó de esa manera tan ardiente, solo cerré los ojos y me eché a reír tranquila, sabiendo que no iba a ocurrir nada malo.

—Chicas por mí no os preocupéis, seguid hasta cuando queráis, yo mientras voy preparando la cena, cuando esté lista os aviso.

Mire con amor como Alex salía de la habitación y cerraba la puerta tras de sí, la queja de Natalia me saco de mi ensimismamiento.

—Por dios Rocío que he hecho, no solo he arruinado mi vida, sino también la tuya, déjame hablar con Alex y déjame explicarle que todo fue idea mía, además….

Bese con cariño a Natalia, era un cielo de mujer, la mire con ternura, mientras acariciaba su cara.

—¿Natalia te has dado cuenta de la erección que tenía Alex al vernos? La pregunté.

Vi como Natalia agachaba su cabeza avergonzada.

—Joder como para no fijarse, dijo casi en un susurro, la tiene enorme.

Me eche a reír mientras abrazaba a esa niña que era un primor.

—Anda vamos a ducharnos cielo.

Nos duchamos juntas y dentro de la ducha nos prodigamos en besos y caricias, volvimos a amarnos y juntas alcanzamos otro orgasmo intenso que nos dejó agotadas. Aunque me negaba a reconocerlo el comentario de Natalia respecto a la erección de mi chico me hizo pensar, en un principio me negué en redondo a aceptar el pensamiento de compartir a Alex con Natalia, el solo hecho de pensarlo ya me puso muy celosa, pero me excitaba la idea. Al final, si quería que ocurriese, pero tenía un miedo atroz a perder a Alex al amor de mi vida.

Cuando llegamos a la cocina Alex canturreaba algo, mientras se movía con agilidad entre sartenes y cacerolas preparando una cena que de seguro estaría exquisita, cuando nos vio, vino sonriente hacia nosotras, me volvió a besar y dio un fuerte abrazo a Natalia, que estaba roja como un tomate.

—Natalia, te podría mentir y decir que siento lo tu novio, pero creo que es lo mejor que te ha podido pasar. Créeme aquí no se acaba el mundo.

—Alex, yo…yo quería disculparme por lo que has visto antes, Rocío no ha tenido culpa de nada he sido yo….

—Shhhh, musito Alex poniendo un dedo sobre los labios de Natalia. Estoy seguro que no ha pasado nada que no queríais que ocurriera, todo ha sido de motu propio.

Alex volvió a abrazar a Natalia y esta le correspondió al abrazo, en el fondo no me molestaba lo que veía y creo que incluso me atraía la idea de ver follando a Alex con Natalia, esa idea me empezó a excitar.

—¿Chicas una cervecita?

Al poco rato los tres reíamos de las ocurrencias de Alex que nos estuvo haciendo reír hasta que empezamos a cenar. Lo que más me gustó es que Natalia se la veía feliz, su cara risueña me lo decía. Hablamos de todo y ya en los postres me tire un poco a la piscina, a ver si había agua.

—Natalia por que no te quedas a dormir aquí, creo que es mejor que no estés sola.

—Si no os importa os lo agradecería, no me apetece estar sola ahora y después de lo bien que lo he pasado esta tarde si me meto en casa me ahogo.

Sobre las dos de la mañana nos fuimos a dormir, Natalia fue a su habitación y Alex y yo nos metimos en la cama, mis manos enseguida atraparon su polla que estaba como el acero, grande dura majestuosa. Nos estuvimos besando y acariciando durante un rato, hasta que se lo solté.

—Alex ¿te apetece follarte a Natalia?

Alex sabia de mis celos, y esa pregunta le dejo descolocado, me miro asombrado y con los ojos muy abiertos.

—Cariño con lo celosa que eres casi mejor que no, ni quiero que pierdas la amistad con Natalia y no quiero que te de un ataque de celos en mitad…de… de lo que estemos haciendo con esa chica y se sienta aun peor.

—Mi amor, ¿confías en mí? Dije segura.

—Con los ojos cerrados, pondría mi vida en tus manos.

—Entonces deja que traiga a nuestra cama a esa chica, se muere por probar tu polla

Antes de salir de nuestra habitación le di un par de mamadas a ese pollón que nos haría disfrutar esa noche. Me fui desnuda a la habitación de Natalia y toque a su puerta con los nudillos para inmediatamente ingresar en su aposento.

—¿Duermes cielo? Pregunte en voz baja.

—No puedo Rocío, estoy muy excitada.

—¿Te apetece follar con Alex?

—¡¡¿COMOOOO?!! Casi grito Natalia al oír mi propuesta.

—Ven mi amor, Alex te espera desnudo en nuestra cama, vamos a disfrutar, ya lo veras.

Natalia era como un cachorrillo que se dejaba hacer, se agarró a mi mano y vino tras de mi sin rechistar, aunque sabía seguro que en su cabeza tendría muchas preguntas, pero en ese momento mandaba su coño que seguro estaba chorreando.

Cuando llegamos a nuestra habitación y Natalia vio a Alex se quedó parada mirando esa inmensa polla que hacía que no pudiese dejar de mirar.

—Joder Rocío, eso no me cabe.

—Veras como si cielo. Le dije segura.

—No Rocío, siempre he sido muy estrechita.

—Pues mi amor, esta noche Alex te va a dejar bien abierta, créeme.

Después de hacerle una mamada a dos bocas a mi chico y preparar muy bien el coño de Natalia, vi como la polla de mi niño, de mi amor, desaparecía en el coño de otra mujer, extrañamente me excito de sobremanera ver como su polla estaba totalmente incrustada en otro coño que no era el mío.

—Diossss Alex, ¿está toda dentro? Gimió Natalia.

—Solo me falta meter los huevos cielo. Dijo Alex divertido.

—Necesito verlo, gemía Natalia, quiero ver esta polla metida en mi coño.

Alex me miro extrañado, pero yo entendí lo que quería mi amiga, me fui al baño y cogí un espejo de maquillaje que tengo y es bastante grandecito. Cuando llegue de nuevo a nuestra cama Natalia se había vuelto loca, sus caderas se movían endiabladamente y Alex bombeaba furioso en el coño de Natalia, he de reconocer que me molesto un poco, aunque no quise decir nada, solo pare a Alex e hice que se saliese del interior de mi amiga.

—No por dios, ahora no te salgas gimió disgustada Natalia.

—Alex túmbate en la cama. Dije muy seria a mi chico.

Alex enseguida notó que algo no funcionaba como debía, me conocía muy bien, se levantó y me abrazó muy fuerte.

—Lo dejamos cielo, no quiero verte así, me susurro en mi oído

Me abracé muy fuerte a él, sabía que no pasaba nada, que solo eran imaginaciones mías, que lo que había pasado es lo mismo que me paso a mi cuando tuve la polla de Víctor bien clavada en mi coño, no fui capaz de estarme quieta. Le miré con cariño, le sonreí y le besé con lujuria.

—No mi amor, no dejamos nada fóllate a esta puta y llénala de leche, lo está deseando.

Alex se tumbó en la cama, su polla estaba enorme debido a la excitación Natalia se relamía de gusto y mordía su labio inferior excitada. Cuando vio el espejo y que lo ponía entre las piernas de Alex, entendió enseguida lo que iba a ver, como la polla de mi chico desaparecía en su interior. Se puso en cuclillas muy abierta de piernas y agarrando la polla se empalo ella solita mirando al espejo con los ojos muy abiertos.

—Diossssssss, no me lo puedo creer, decía Natalia medio ahogándose, esta toda dentro de miiiiii…me corroooooooooo…jodeeeer…siiiiiiiiiiiiii.

El cuerpo de Natalia se convulsionaba atravesado por un feroz orgasmo que la dejo agotada, aun así, se seguía moviendo como un autómata notando como esa polla la llenaba una y otra vez hasta que Alex no aguanto más y aullando se corrió en el coño de mi amiga, esta volvió a gritar en otro orgasmo intenso mientras veía como la leche de mi niño se salía entre la polla y el coño de Natalia incapaz de alojar tanto semen. En un acto casi pornográfico, metí mi cara entre las piernas de Natalia mientras lamia los restos que salían de su coño y limpiaba los huevos de mi niño impregnados de fluidos.

—Diosss, necesito parar, gemía Natalia, me vais a destrozar.

Se levantó ligeramente hasta que la polla de mi niño quedó libre, se tumbó a un lado con tiritona y se puso en posición fetal, la tapé con la colcha y besé su mejilla, se quedó dormida enseguida.

—Queda algo para mí, dije a Alex con algo de tristeza.

—Todo mi amor, para ti queda todo.

Y me dio todo, todo lo que le pedí y más, amaba a mi niño, me regalo incontables orgasmos que me dejaron agotada y mi culo y mi coñito llenos de su esencia. Al día siguiente cuando nos despertamos Natalia ya no estaba, una nota en la mesilla agradeciéndonos la noche que había pasado y que pronto nos veríamos era su despedida de momento. Alex me volvió a hacer el amor, esos polvos mañaneros me volvían loca, me hacían empezar el día con mucha energía y una gran sonrisa.

En algunas ocasiones las mujeres somos ladinas y vamos con segundas intenciones, intentamos manejar a la persona de forma sibilina para oír lo que deseamos o no deseamos y yo no iba a ser menos. En un momento en el que estábamos muy relajados miré muy fijamente a mi niño y se lo pregunté:

—Cariño, ¿con quién te ha gustado follar más, con Natalia o conmigo?

—Mi amor, cualquier respuesta que te dé o te va a enfadar o no te va a convencer. Pero déjame decirte que cuando me folle a Natalia me gustó mucho hacerlo con ella en ese momento y nada me dio más placer. Pero cuando follo contigo me gusta más porque aparte de sentir lo mismo que siento con Natalia hacerlo contigo es más importante aún porque eres la persona a la que amo. ¿Estás de acuerdo conmigo?

Buena respuesta, como diría un espadachín consumado «touché» también recordé que Alex en ningún momento me pregunto con quién me gustaba follar mas ¿o con Víctor o con él? De verdad en ocasiones yo parecía una jovenzuela insegura y Alex el adulto responsable.

Como ocurrió con Víctor, hubo más encuentros con Natalia, pero yo no iba a consentir que Natalia se enamorase de mi niño, aparte de que una vez pase, dos…bueno, pero a la tercera y ver como esa puta insaciable acaparaba a mi chico hizo que todas mis alarmas se disparasen como locas.

Hubo una cuarta vez que, aunque lo quise evitar fue inevitable ante la insistencia de Natalia pero que nos dio la clave para terminar con todo esto de una vez y dejarnos de experimentos. Reconozco que con Natalia gocé como nunca lo había hecho, hacerlo con una mujer es tan diferente… pero ahora el problema es que Alex estaba metido entre medias y eso no era moneda de cambio. Una vez terminada la follada que Alex la dio se sinceró con nosotros.

—Chicos, os reconozco una cosa, desde que me desvirgaron siempre he estado muy mal follada, ninguno de los novios, amantes, parejas han sabido darme lo que de verdad necesitaba y Alex me da sin problema. No tenía ni idea de que una polla en condiciones pudiese dar tanto placer, y desde luego ni punto de comparación con un consolador.

Los tres nos quedamos callados, su confesión me preocupo y mucho, casi me estaba diciendo que era adicta a mi niño y a su polla, por un momento me vi luchando por Alex con Natalia, pero eso solo estaba en mi cabeza.

—Alex, me encanta como me follas y lo que me haces sentir, pero esto no va a continuar, quiero mucho a Rocío y os habéis portado conmigo como nunca pensé que lo haríais y sé que si seguimos con estos encuentros vamos a terminar muy mal y no quiero eso.

—Natalia cielo. Dije cínicamente.

—Alex, no tendrás un hermano gemelo, ¿verdad? Rogó Natalia con una sonrisa de tristeza en su cara.

Alex y yo nos miramos cómplicemente y casi adivinamos nuestros pensamientos…¡¡VICTOR!! Es lo que le hacía falta a Natalia, y aunque ella no lo supiese es lo que andaba buscando. Además, Natalia tenía 32 años y Víctor 22 solo diez añitos de diferencia. Víctor era cariñoso romántico detallista y sobre todo muy buen niño, si conseguía conquistar a Natalia la haría muy feliz, más que nada porque esta niña era un cielo y solo pedía sentirse amada y deseada y sé que Víctor se lo haría sentir desde el minuto uno.

Según salió Natalia por la puerta, Alex y yo nos miramos y sonreímos de oreja a oreja.

—Has pensado en Víctor a que sí, dije a mi niño.

—Por supuesto que sí, además desde que hable con él no ha levantado cabeza, alguna vez le he dicho que venga a tomar algo, pero no ha querido, le avergüenza mirarte a la cara.

—Pobre mío, pero si yo le quiero un montón. Vale, entonces déjame hablar a mí con él, porque el viernes por la noche cenamos los cuatro aquí

No tenía ni idea de cómo iba a salir todo, pero en mi cabeza veía que era muy factible el que Víctor y Natalia terminasen juntos. Sobre todo, porque la zorra de mi amiga había descubierto que las pollas muy grandes eran su perdición, y si recordáis la polla de Víctor era un par de centímetros más larga, lo siento, pero cada vez que me acuerdo de sus folladas me pongo cachonda, la pena fue que se enamoró de mí.

El miércoles por la tarde llamé a Víctor a su móvil, la verdad es que estaba algo nerviosa, no quería que Víctor sufriese más, necesitaba a alguien en su vida.

—Hola Víctor cielo.

—Rocío que sorpresa, ¿Qué tal estas?

—Bien cariño, pero algo disgustada contigo, ya no vienes por casa.

—Rocío sabes muy bien por qué no voy por tu casa, creo que es lo mejor para todos.

—Lo se Víctor y créeme que siento que sufras, pero mi llamada es porque te necesito, y no pienses nada raro, solo quiero que vengas el viernes por la noche a cenar a casa. ¿Cuento contigo?

—Por supuesto Rocío, si me lo pides tú no me puedo negar.

—Gracias cielo, sabía que no me fallarías.

El viernes por la tarde/noche ya estaba todo preparado, la cena lista, bebidas frías en la nevera, y Alex y yo vestidos y preparados para lo que se nos avecinaba. El ejercer de celestinas en principio no era complicado, solo seriamos el vínculo para que esas dos personas se conociesen el resto… pues bueno sería cuestión de ellos. El primero en llegar fue Víctor, que queréis que os diga según le vi se me aceleró el corazón, aunque no estaba enamorada de él nos unía un vínculo muy fuerte. Estaba guapísimo, y había cambiado mucho su aspecto en estos meses, sinceramente me gustó lo que vi y no lo pude evitar moje mis braguitas cuando me abracé a él y nos saludamos.

—Rocío estas guapísima, me alegro de verte.

No quise forzar la situación, pero mi intención era darle un pico en los labios, solo me limite a abrazarle y darle un beso en la mejilla.

—Yo también me alegro de verte, estas guapísimo, anda pasa, Alex está en la cocina.

Me fijé en Víctor según se dirigía a la cocina, era fácil enamorarse de él, era muy guapo y ahora le veía más hombre, más maduro. Estábamos en la cocina charlando animadamente cuando sonó de nuevo el timbre de la entrada, Víctor puso cara de interrogación.

—Se nos ha olvidado decirte que a última hora una amiga de Rocío viene también a cenar.

—¿Una amiga? Bien por mí no hay problema. Dijo Víctor sin ninguna ilusión.

Ese pequeño gesto me puso en guardia, creo que no iba a ser fácil. Me fui a la puerta y cuando la abrí me encontré con Natalia bellísima. Según me vio me abrazo y me besó con pasión.

—Rocío estás preciosa, me alegro de verte.

—Pasa cariño, dije sorprendida, en la cocina están Alex y Víctor.

—¿Víctor? Dijo Natalia intrigada.

—Si es un amigo de Alex que también cena con nosotros.

Madre mía, es que ni le miró, según entro en la cocina saludó con la mano a Víctor y se fue directamente a Alex dándole un abrazo largo. Eso sí que me puso muy celosa y de bastante mal humor, ¿pero que se había creído esta zorra? ¿Qué venía a follar?

La cena fue un desastre, Natalia solo tenía ojos para mi niño, no socializo ni con Víctor ni conmigo, Alex no hacía nada más que mirarme y respondía a Natalia con monosílabos, el ambiente estaba enrarecido y Víctor se sentía tan incómodo que no esperó ni a los postres, estaba tan molesto con la situación que, aunque intentaba hablar con él y hacerle sentir mejor, sin terminar el segundo plato se levantó dispuesto a irse.

—Me vais a perdonar, pero tengo mucho que estudiar, me voy a casa. Alex hablamos ¿Ok? Rocío como siempre un placer verte.

Sin derecho a contradecir su decisión se levantó y con paso decidido se dirigió a la puerta de salida, Alex y yo nos levantamos y fuimos tras el para intentar que cambiase de opinión, pero todo fue en vano. En la puerta se volvió a despedir de nosotros, en su cara se adivinaba el mal rato que estaba pasando, primero por volver a verme y no poder comportarse como él quisiera y segundo por el espectáculo bochornoso que había protagonizado Natalia.

Según se cerró la puerta de entrada estaba cabreada, muy cabreada, fui con paso decidido al salón y me enfrente a Natalia que con cara de felicidad esperaba que llegásemos, creo que no se fijó en la cara de mala ostia que llevaba en ese momento.

—¿Ya se ha ido vuestro amigo el rarito? A parte de rarito, mal educado, ni se ha despedido de mí. Dijo Natalia sonriendo seductora a Alex.

Y exploté, lo siento, pero puedo aguantar todo menos la gilipollez y Natalia no sé por qué esa noche se llevaba la palma por lo gilipollas que había sido. Su cara cambió radicalmente según me vio acercarme.

—A ver estúpida, no tienes ni idea por lo que está pasando ese chico, está hecho polvo y hoy le has demostrado que la condición femenina es una mierda. Grité furiosa en su cara.

—Co…como…yo no sé…que…Balbuceaba Natalia pálida.

—Te aseguro imbécil que no me extraña que el memo de tu novio te haya dejado por boba y mal educada. Nos preguntaste que si Alex tenía un hermano gemelo, pues bien, Víctor es lo que andas pidiendo, te lo hemos puesto en bandeja y ni le has mirado y te aseguro que como persona vale mucho…muchísimo más que tú. Aseveré muy enfadada

—Yo…yo si le he mirado…yo. Decía Natalia con los ojos inundados.

—¿Qué le has mirado pánfila? ¿Qué le has mirado? Si le has mirado entonces dime ¿De qué color llevaba la camisa?

La cara de Natalia estaba blanca e intentaba balbucear algo, pero no sabía que decir. Eso aumento mi enfado. Vi como dos lagrimones bajaban por sus mejillas y hacían temblar su mentón.

—Ni le has visto. Dije con tristeza. Creo que es mejor que te vayas Natalia, dije dolida, y ni se te ocurra acercarte a Alex, si no, tu y yo vamos a tener un problema.

Natalia salió de casa como había entrado hacia algo más de dos meses, llorando. Ni Alex ni yo la acompañamos a la puerta y ni nos despedimos de ella, solo escuchamos como se cerraba y terminaba esa velada sacada de las peores pesadillas.

Al día siguiente Alex llamó a Víctor, le dije que quería escuchar la conversación y si acaso disculparme con él. No pude, me tuve que ir a otra habitación a llorar, al poco de estar hablando con Alex, Víctor rompió a llorar como un niño, diciendo que su vida ya no tenía sentido, que el sentimiento hacia mí era muy fuerte y ayer lo paso fatal. Maldije la hora en que accedí a tener ese tipo de relaciones, no se puede jugar con los sentimientos de la gente y eso es lo que había ocurrido con Víctor.

Alex según termino de hablar con él, vino a mí y me estuvo consolando, los dos estábamos muy tristes por todo lo que estaba ocurriendo, aunque llegamos a una conclusión lógica y es que lo mejor sería que no nos viésemos por una larga temporada, por lo menos hasta que Víctor se enamorase de otra chica y se olvidase un poco de mí y se tranquilizase todo. Pasados los días me empecé a sentir fatal con lo que le había dicho a Natalia, pero no podía echarme atrás en mi decisión de mandarla a la mierda por su penosa actitud, incluso enterándome de su depresión por todo lo que había pasado y estaba pasando.

Se quiera o no el tiempo lo cura todo y va poniendo a cada persona en su sitio y más o menos es lo que paso, tuvo que pasar más de medio año para que todo se tranquilizase, por lo menos en teoría, Víctor estudiaba mucho y estaba sacando su carrera sin problemas y Natalia empezaba a salir un poco, amigos comunes me decían que, aunque todavía estaba hecha polvo por lo menos salía a divertirse. Alex y yo afianzamos aún más nuestra relación que iba viento en popa, hasta su madre por fin acepto que nos queríamos y que esto iba en serio.

Todo iba bien pero un accidente tonto me llevo al hospital, una mala caída limpiando la cocina de mi casa hizo que mis meniscos y mi ligamento anterior cruzado de mi rodilla derecha se rompieran y tuviese que pasar por quirófano y aunque la operación no revestía gravedad tuve que estar ingresada unos cuantos días. Estaba sola Alex estaba en clase y no llegaba hasta por la tarde y mis padres estaban comiendo con lo que estaba sola en la habitación, unos nudillos llamando a la puerta me anunciaba que tenía visita. Al momento un gran ramo de flores precedía a su portador, Víctor, que con una sonrisa alegraba mi estancia allí.

—¡¡VICTOR CIELO, HOLAAA!! Casi grité con alegría.

—Rocío, ¿Qué tal estas?, pregunto Víctor mirándome con cariño, mientras me daba el ramo de flores y me daba un beso en la frente.

—Es precioso Víctor muchas gracias. Bueno, dije con optimismo, en peores plazas he toreado, pero, aunque pelín dolorida estoy bien, me ha dicho el traumatólogo que en tres meses estoy dando brincos otra vez.

A raíz de esto iniciamos una charla muy agradable que me informo de que Víctor estaba mucho mejor de ánimo. Me pidió perdón por no haber comprendido mis sentimientos y haber intentado apartarme de Alex y por ultimo terminamos hablando de Natalia.

—No se Rocío, si hubiese sabido los planes que teníais, a lo mejor hubiese ido con otra actitud, pero es que pasó de mi olímpicamente, solo tenía ojos para Alex, no sé cómo no saltaste a su cuello.

—Pues poco falto Víctor, estaba que me subía por las paredes, yo lo sentí por ti, por el mal rato que pasaste.

En esos momentos alguien llamó a la puerta de nuevo y apareció Natalia, Víctor se puso tenso lo noté porque tenía mi mano agarrada y sentí como la apretaba, me quedé muy sorprendida al verla, era a la última persona que pensaba ver después de lo ocurrido.

—Ho…hola Rocío, ¿puedo pasar?

—Claro que si Natalia, pasa.

Se acercó a la cama y me dio un beso, seguidamente me dio un estuchito que contenían unos pendientes.

—¡¡Que bonitos!! Exclame agradecida. Muchas gracias Natalia.

—Yo casi mejor me voy, dijo Víctor.

—¡¡NOO!! Dijo rápidamente Natalia, mirándome sonrió, hoy lleva una camisa azul.

Me reí de la ocurrencia de mi amiga, esa salida estuvo muy bien. Vi como miraba a Víctor y este estaba con cara de no entender nada. Natalia le dio un beso en la mejilla y cogió su mano, su otra mano cogía la mía y nos miró con cariño.

—Ahora que estáis aquí los dos, solo quiero pediros perdón por mi comportamiento en aquella cena, espero que sepáis disculparme.

—Tranquila Natalia esta todo olvidado dijo Víctor

—Claro que si cielo, estas perdonada, dije besando su mano.

La cara de Natalia era de felicidad en ese momento, y algo que me llamó la atención es que no había soltado la mano de Víctor, que empezaba a mirarla con otros ojos y a descubrir a la otra Natalia. Estuvimos un buen rato hasta que vino Alex que se alegró de vernos a todos, Natalia también pidió perdón a Alex por su comportamiento y como dije en un principio parece que el tiempo puso a cada uno en su sitio, todo empezaba a discurrir como debía nuevamente. Víctor y Natalia se fueron juntos, y antes de salir de la habitación Natalia me miro y me dijo algo con los labios que entendí enseguida —»Está buenísimo» Solo esbocé una sonrisa viéndola desparecer.

Habría pasado algo más de una semana, desde que estaba en casa cuando llego Alex con una sonrisa de oreja a oreja y me abrazó con cariño.

—Tengo noticias frescas y que sé que te van a encantar, me dijo Alex susurrando en mi oído.

—¿Me van a gustar? Dije ansiosa.

—Víctor y Natalia están liados de momento.

—Jajajaja. Reí con ganas. Si es que lo sabía, estaba cantado. Dije satisfecha. Pero cuéntame, dime que es lo que sabes, no me tengas así.

—Pues esta mañana he llamado a Vic, para saber cómo le iba todo y le he notado feliz, contento y le he preguntado. Ha gritado de contento, estaba exultante, como solo una mujer nos puede hacer sentir cuando nos hace volar y hacernos sentir únicos.

—Se liaron al salir del hospital… ¿A que sí? Aseguré.

—Bueno, más o menos, al salir del hospital se tomaron algo y a lo tonto al final cenaron juntos, según Víctor muy acaramelados. Eso ocurrió el miércoles que vinieron a verte, el jueves también se vieron y esa fue la primera vez que se besaron, como me dijo Víctor le costó un huevo separarse de ella. Pero el Viernes Natalia le invito a cenar en su casa y ahí sí que se lo folló, creo que cenaron poco. Pasaron todo el fin de semana juntos y follando sin parar.

—Joder, pues sí que han empezado fuerte, dije satisfecha pero algo celosa.

Tenía sentimientos encontrados, por una parte, Alex era a la persona que más amaba, pero Víctor era parte de mí también, no quería que se enamorase de mí, pero me gustaba como me follaba y lo que me hacía sentir con su pollón, egoístamente si por mi hubiese sido, me hubiese gustado tenerle ahí y haberle utilizado a mi antojo. Y de Natalia, que os voy a contar, necesitaba sentirla de nuevo, sentir como sus labios me besaban, como sus manos me acariciaban, como su lengua se apoderaba de mi sexo hasta hacerme correr.

—¿Qué han empezado fuerte? Dijo Alex sacándome de mis pensamientos. Cariño, acuérdate como empezamos nosotros, es algo que nunca olvidare.

Alex me besó con pasión, pero en mi cabeza empezaba a hacer cábalas, mi yo morboso siempre podía a mi yo racional. Esa tarde Alex me folló como me gustaba y me hizo alcanzar incontables orgasmos, ya por la noche y como era costumbre en el me preparo el baño y me hizo la cena. En ese momento mi cabeza estaba en otro sitio, sentía que estaba engañando a Alex con mis pensamientos, ese yo morboso en forma de diablillo en mi hombro me decía que llamase a Víctor y le invitase a casa cuando no estuviese Alex y me lo follara. Ese pensamiento lo arrincone rápidamente en ese sitio de mi cabeza donde tenemos nuestra pequeña parcela de pensamientos o actos imposibles de contar o explicar, nunca sería infiel a Alex y nunca pondría nuestra relación en peligro por mi culpa, solo lo llevaría a cabo si mi niño estaba de acuerdo y participaba.

Al día siguiente llame a Natalia, quería todos los detalles de esa «primera» vez de Víctor y ella. No sé por qué cuando marque su número de teléfono ya estaba empapada, mi coño era un manantial, así que antes de dar al botón de llamada fui al baño a por una toalla que extendí en el sofá y me quite mis pantaloncitos y mis braguitas quedándome desnuda de cintura para abajo, me abrí bien de piernas y empecé a pasar un dedo por mi rajita mientras pulsaba el botón de llamada, a los pocos tonos la voz de Natalia me saludaba alegre.

—¡¡ROCIO!! Qué alegría oírte, ¿Qué tal estas?

—Bien cielo, cada día mejor, ya puedo andar sin problema, aunque con cuidado, de vez en cuando me duele, pero todo va bien… ¿Y tú? ¿No tienes nada que contarme?

—Jajajajaja, rio Natalia con ganas, que rápido corren las noticias, ¿Cómo te has enterado?

—Cariño, Víctor y Alex son amigos desde niños y hablan muchas veces al cabo del mes, Alex notó la voz de felicidad de su amigo y le conto por encima que estabais enrollados. Pero yo quiero detalles.

—Rocío, eres muy morbosa… ¿lo sabes? Pero si quieres detalles los vas a tener, dime cielo, ¿estas desnuda?

—Noooo, gemí excitada.

—Desnúdate del todo mi amor, dijo Natalia, dame un momento que asegure la puerta de mi despacho, estoy en el trabajo.

Creo que eso me puso más cachonda aun, saber que Natalia estaba en el trabajo y la podían pillar en cualquier momento. Se oían ruidos de fondo y por último la voz de Natalia ordenando a su secretaria que no le pasasen llamadas ni la molestasen, tenía una llamada muy importante y no quería interrupciones. Antes de continuar he de deciros que yo estaba muy orgullosa de Natalia, era ingeniero aeronáutico, y una de las artífices del Airbus A380. Os haréis una idea de sus responsabilidades, pero era una perra caliente que me iba a contar como se la folló Víctor.

—¿Sigues ahí cielo? Se oyó la voz de Natalia.

—Aquí me tienes desnudita en el sofá esperando que me cuentes como te folló Víctor.

—¡¡Cabrona!! Como me gustaría estar contigo, yo me he quitado el tanga y estoy espatarrada en mi silla, con mi coño babosito y mis dedos jugando en él.

—Bueno cuéntame, dime que pasó. Dije ansiosa.

—El miércoles que fui a verte al entrar y ver a Víctor un escalofrío recorrió mi espalda, por primera vez me fije en él y babee. —Está buenísimo, pensé y fue cuando me acerqué y estuvimos charlando, tenía claro que saldría de esa habitación con él, quería conocerle.

—Ummm, me fijé que no le soltaste la mano y le mirabas mucho.

Natalia me contó con detalle su cita esa tarde y la cena, como se sintió atraída por Víctor enseguida y como ella desplegó todos sus encantos.

—Me encanto su manera de ser, era dulce y muy tierno, ya en la cena juntamos nuestras manos y entrelazamos nuestros dedos, estaba excitada. Cuando fui a dejarle en su casa nos despedimos con un abrazo y un beso muy largo en la mejilla y nos pasamos nuestro número de móvil.

—¿Y el jueves? Dije ansiosa.

—Ufff, el jueves. Antes de nada, he de decirte que estuve pensando mucho desde que llegué a casa después de dejarle hasta que le llamé al día siguiente. La diferencia de edad me asustaba, pero por otra parte os he visto crecer a Alex y a ti en vuestra relación y no os va nada mal y eso que os lleváis casi 17 años.

—Te aseguro que la diferencia de edad no importa, muchas veces Alex es más maduro que yo, además Natalia, su juventud es un punto a favor.

—Calla que me pongo mala solo de recordarlo. El jueves quedamos en una cafetería cerca de mi trabajo, y según llegue no me lo pensé me tire en sus brazos y nos besamos hasta en el alma, no sabía que lo deseaba tanto. Esa tarde estuvimos excitándonos, metiéndonos mano y por lo que note algo muy grande crecía por su entrepierna.

A estas alturas mi coño era una fuente, estaba empapada y al borde del orgasmo, según lo contaba Natalia y como la oía gemir de fondo me estaba llevando a la cima del éxtasis.

—Aunque si por mi hubiese sido nos hubiésemos ido a mi casa a follar, Víctor tenía que madrugar, además al día siguiente tenía un examen, con lo que esa noche dormiría poco se la pasaría repasando. Le dije que al día siguiente le esperaba a cenar en casa, creo que enseguida entendió que aparte de cenar follaríamos.

—¿Dormiste bien esa noche zorra? ¿Cuántos dedos te hiciste? Pregunté sofocada.

—No, gimió Natalia, no dormí nada bien mis dedos jugaron con mi coñito muchas veces en la noche, tuve tres orgasmos increíbles pensando en Víctor no veía la hora de tenerle entre mis piernas.

La sorpresa que te vas a llevar cuando veas el pollón que calza ese yogurin, lo vas a flipar, pensé recordando la primera vez que vi la polla de Víctor.

—Por fin llego tan ansiado momento para mí, prosiguió Natalia, no me ande con tonterías solo llevaba una camiseta blanca muy ajustada a mi cuerpo y una faldita muy corta, no llevaba ropa interior, quería que Víctor me comiese con la mirada y luego con su boca, mis pezones iban a romper la tela y tuve que ir al baño a secarme varias veces antes de que llegase Víctor de la humedad que manaba de mi coño.

—Joder Natalia, gemía desesperada, estoy a punto de correrme

—Cuando llegó Víctor y me vio, cerró la puerta tras de sí me agarro del culo y me levanto besándome de una manera que me volvió loca, me abracé a él con brazos y piernas y noté sus dedos jugando con mi coño y mi culo.

—Sigueeee…Nataliaaa…sigueeeeee. Gemía fuera de mí.

—¿Quieres cenar? Pregunté a Víctor. No, me respondió seguro, primero quiero follarte, lo estoy deseando desde ayer. Rocío parecíamos unos desesperados, me desvistió enseguida quedándome desnuda frente a él, me miró admirado, me gustaba su expresión de no creerse lo que veía. —Natalia eres preciosa, me dijo boquiabierto. Me abalance a él y le bese mientras le desabotonaba la camisa, notaba un bulto enorme en sus pantalones y quería ver lo que escondía y Rocío, diooooos cuando vi su polla…

—¿Qué? Natalia ¿Qué es lo que viste? Gemía como una puta al borde del orgasmo.

—Una polla enorme, preciosa durísima. Le pajee unas cuantas veces mirándole con la boca abierta, le hice una mamada corta porque deseaba sentirla en mi coño, necesitaba sentir como me abría, me tumbe en la cama con las piernas bien abiertas mostrándole mi coñito, lampiño y cerradito. ¡¡FOLLAMEEE!! Le grite, se puso encima de mí y note como su polla me iba abriendo poco a poco hasta que hizo tope al final de mi coño, en esos momentos estalle en uno de los orgasmos más fuertes que he sentido.

—Nataliaaaaa…me corrooooo… siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.

Explote en un orgasmo devastador, recordando mi primera vez con Víctor y lo que sentí, entre eso y lo que me contaba Natalia que también se corría hizo que ese orgasmo fuese único.

—Víctor me bombeaba como un animal mientras me susurraba en mi oído lo que me quería y el placer que le daba al estar tan cerradita, estalle en otro orgasmo, y otro y otro más hasta que note como mi amor se tensó y empezó a llenarme el coño de leche.

Sin haber terminado mi primer orgasmo al oírla decir eso me volví a correr retorciéndome en el sofá imaginando que era yo quien recibía esa corrida y oyendo como Víctor me susurraba en mi oído lo que me quería.

Natalia me contó su fin de semana con Víctor, no escatimo en detalles y me describió todos y cada uno de sus orgasmos, de las posturas, de cómo la comió el coño, de cómo se comió su polla hasta hacerle correr en su garganta y de cómo le rompió ese culito tan adictivo que poseía. Disfruté entre la excitación y los celos, estaba asustada de lo que sentía, me despedí de Natalia, ella iba a terminar su jornada de trabajo y Alex llegaría de un momento a otro y no era plan de que me encontrase así. Abrí las ventanas para que se ventilase el salón, olía a sexo, a mis corridas, me di una ducha y me senté pensando en todo, tenía que poner orden en mi cabeza, mi amor era Alex, pero ¿por qué sentía celos de Natalia? ¿Y por qué Víctor no salía de mi cabeza?

En esos momentos llego Alex y parece que todo se olvidó en mi cabeza, pero no era así, las siguientes semanas me hicieron ver que echaba de menos esos encuentros a tres entre Alex Víctor y yo. De una manera u otra eso me cambió y Alex lo notó enseguida, pensé que no se notaría, pero cuando vi la cara de miedo de mi niño diciéndome que teníamos que hablar me asusté.

—No sé qué pasa Rocío, pero he notado como has cambiado, no eres la misma, algo te pasa, te quedas mirando a la nada y tu sonrisa a desaparecido de tu cara… ¿Hay alguien más en tu vida?

—Nooooo, mi amor, no, hay algo, pero no es malo, pero me ha hecho pensar y estoy confundida, quería comentarlo contigo, pero no sé cómo afrontarlo.

—Solo dime que es lo que te pasa y que es lo que te preocupa e intentaremos encontrar una solución. Dijo Alex.

—Pues primero quiero que seamos muy, muy sinceros. Cariño ¿echas de menos follar con Natalia, sinceramente?

Alex se quedó pensativo, sopesando su respuesta, al minuto me respondió con seguridad.

—Sinceramente si, la echo de menos, sé que te quiero más que a mi vida y que si me dan a elegir te escogería de nuevo con los ojos cerrados, pero echo de menos esa pasión, como se abrazaba a mí cuando la follaba.

—Mi amor, pues eso es lo que me pasa a mí con Víctor, no me gustó que se enamorase de mí, lo mismo que no me gusto que Natalia se encoñase contigo, pero echo de menos que me folle, echo de menos sentiros a los dos dentro de mi

—A ver, a ver, Rocío, para que nos quede claro a los dos, ¿no te importaría retomar los tríos con Natalia y con Víctor?

—Cariño no quiero eso, quiero que los dos se metan en nuestra cama, no quiero infidelidades, quiero que Natalia y Víctor sean conscientes de lo que hacen con nosotros, pero juntos no por separado.

—Te entiendo perfectamente y quizás no sea complicado, aunque debemos de jugar bien nuestras cartas. Tanto Natalia como Víctor no saben el uno del otro que han pasado por nuestra cama. Dijo Alex.

—Entonces para que no haya malos entendidos y sepamos lo que queremos, aunque me negué a volver a meter en nuestra cama a alguien… ¿Queremos follar con Víctor y Natalia?

—Por mi parte si, dijo Alex.

—Y por la mía también. Aseguré. Cariño, no te haces una idea del peso que me has quitado de encima.

Esa tarde sellamos nuestro acuerdo con uno de los mejores polvos que recuerdo con Alex. Sería la excitación de saber lo que íbamos a hacer, el caso es que alcance incontables orgasmos y Alex se volvió a correr en todos mis agujeritos dejándome más que satisfecha.

Mis charlas con Natalia siguieron, estaba encantada con su chico, todos sus temores habían desaparecido y era feliz. La manera de ser de Víctor era muy parecida a la de Alex, eran jóvenes, muy jóvenes, pero no eran ni asfixiantes ni controladores no estaban todo el día encima de ti y no dependían de nosotras.

—Ahora entiendo cuando me dijiste en aquella cena que Víctor era lo que andaba buscando, no me puedo quitar de la cabeza ese día y lo mal que lo hice, casi lo hecho todo a perder.

—Cariño, eso es agua pasada. ¿Por qué no hacemos una cosa? ¿Por qué el sábado no os venís a comer a casa con Alex y conmigo? Desde que salí del hospital no os he visto y me gustaría pasar un buen rato con vosotros.

—Me encanta la idea, dijo Natalia, se lo comentare a Víctor, aunque sé que está deseando veros. Contar con nosotros que vamos seguro.

Me tire un poco a la piscina como era costumbre en mí, pero me daba que ese sábado iban a pasar grandes cosas. Cuando vino Alex le comenté todo y le encantó la idea estuvo de acuerdo conmigo, ese sábado pasarían cosas que de una manera u otra cambiarían nuestra vida…no imaginaba hasta qué punto.

Esa semana me dedique a ponerme a punto, debido a mi baja laboral y a mi rehabilitación había descuidado un poco mi aspecto, mi único objetivo era estar al 100% para reincorporarme a mi puesto de trabajo, físicamente me encontraba en forma, pero de aspecto…ufffff, tenía que ponerme al día.

Como siempre la peluquería a que iba desde siempre me ayudo, mi pelo, mis uñas, tanto de pies como de manos y una depilación exhaustiva, me dejaron lista para que mi chico alucinara y Víctor me deseara como antaño, esa misma noche me entregué a mi niño que le encanto mi aspecto nuevamente. Vi que él también se había preparado, se había depilado su zona genital y estaba de muerte, me encantaba esa sensación de estar tirándome a un púber, además me fijé que todo su cuerpo lucía sin un solo pelo. Cuando le vi desnudo y brillante por su transpiración, me enamoré aún más de él era como un adonis, bellísimo, y mío, era mío.

El sábado llegó la comida fue muy divertida y la sobremesa más aun, Natalia y yo estábamos en la cocina metiendo los cacharros en el lavavajillas, mientras los chicos terminaban de recoger, note que Natalia se ponía seria y me miraba.

—Rocío necesito hacerte una pregunta y que seas sincera conmigo.

—¿Qué necesitas saber? Dije intrigada.

—¿Te has follado a Víctor?

Me dejo fuera de juego, por lo directa que fue y por la pregunta. No quería escenitas de celos ni malos rollos, pero quizás la respuesta fuese la llave para abrir las puertas de nuevo a nuestros juegos de cama, la cara de Natalia no era de enfado así que de nuevo me tire a la piscina.

—Si Natalia, si me lo follé.

—¿Y Alex lo sabe?

—Estaba delante cuando Víctor me clavó su pollón hasta los huevos y me lleno de leche. De hecho, fue el quien me animo a hacerlo.

—Víctor y yo hemos estado hablando y hay algo que deseo hacer hace mucho tiempo, algo que nunca me he atrevido a contar a mis otras parejas pero que Víctor ha dejado que sea yo la que decida.

—¿Y que es cielo?

—Algo que de seguro ya has probado muchas veces, quiero dos buenas pollas dentro de mí, una en mi culo y otra en mi coño y quiero que sea ahora ¿Por qué esperar?

—Cierto, por que esperar. Dije excitada.

—Un último favor que quiero pedirte. Déjame a solas con Alex y Víctor mientras me follan de esa manera, quiero sentir lo mismo que sentiste tú, quizás no lo entiendas, pero es mi deseo.

En esos momentos estaba tan cachonda, que, por esos minutos a solas con ellos, no iba a sacrificar lo mucho que podíamos gozar los cuatro. Cuanto iba a ser ¿media hora, a lo sumo tres cuartos de hora? Creo que sería un tiempo bien invertido a cambio de lo que íbamos a recibir.

—No hay problema mi amor, dije convencida, ve a por ellos.

Natalia me beso con cariño y salimos hacia el salón. Los chicos creo que sabían algo o habían hablado entre ellos, porque según llegó Natalia alargo sus manitas hacia los dos, se pusieron de pie y Natalia se los llevó a nuestra habitación. Alex me miro algo preocupado, pero le tiré un besito y le guiñé un ojo en señal de complicidad.

Dejaron la puerta abierta con lo que al poco empecé a oír los gemidos de Natalia, me imaginaba lo que la estarían haciendo y me desnude yo también, estaba empapada, mi coñito parecía un grifo abierto, los gemidos de Natalia aumentaron y mis dedos se apoderaron de mi clítoris.

—Folladme…no paréis…asiiiiiiii…dios miooo que gusto…más fuerteeee…maaaaasss.

Gritaba Natalia fuera de sí, mi curiosidad y mi calentura pudieron más, me levante y fui hacia nuestro cuarto con cuidado, en ningún momento deje de acariciar mi coñito y meter mis dedos. Pude ver por fin a Natalia ensartada por dos buenas pollas, la de Víctor metida en su culo hasta los huevos, y la de mi niño, bombeando con furia en el coño de mi amiga, según vi eso me sobrevino un orgasmo que me dejo de rodillas mientras me mordía la mano para no gritar de placer.

En esos momentos, Natalia pego un grito que se tuvo que oír en todo el edificio, mientras se corría entre convulsiones, los chicos emitieron un gruñido bronco y me imagino que se corrieron también en su interior llenándola de leche. Vi como Natalia caía rota por el placer sobre el pecho de su chico, mientras el mío cubría de besos su pecho su cara y sus labios.

Me volví a mi sitio, no quería que me viesen así, estaba tan excitada que me temblaban las piernas y necesitaba sentir una buena polla en mi coño o en mi culo. Al poco apareció Alex con cara de preocupación, pero le tranquilice enseguida, venía con su polla lista para otro asalto, según llego le hice una buena mamada, pero no le deje llegar al orgasmo.

—Sabes al coño de Natalia, estas riquísimo, pero todavía no quiero que te corras mi amor.

En ese momento entro Víctor con su polla como el acero, lo mismo que a mi chico le hice una buena mamada, y también le dejé a punto protestando.

—Lo se cielo mío, quiero que vuestros huevos se llenen de leche.

Me levanté y me fui a nuestra habitación, en la cama echa un ovillito estaba Natalia, de su culo y de su coño todavía salía semen la tumbé boca arriba y abrí bien sus piernas hundiendo mi cara entre ellas y bebiéndome ese manjar que rezumaba de sus agujeritos. Estaba boca abajo en la cama comiendo el coño a Natalia cuando unas manos abrieron mis nalgas y una lengua me chupo hasta hacerme perder el sentido. Note una polla abriéndome el coño y supe enseguida que era Víctor, gemí como la puta que era en ese momento y note su aliento en mi oreja.

—Como te he echado de menos cielo, susurro Víctor.

Alex se subió a la cama y puso su polla en los labios de Natalia que le recibió con una buena mamada. A mí se me pusieron los pelos de punta al oír como Víctor susurraba en mi oído y notar su polla taladrándome hasta la misma matriz, me follaba con penetraciones largas, lentas, mientras besaba mi espalda y mi cuello, me di cuenta que me estaba haciendo el amor, no estaba follando conmigo, quise más de él, le hice salirse de mi interior y me tumbé al lado de Natalia me abrí de piernas y Víctor me penetro con cariño notando una penetración aún más profunda. Le mire a los ojos con cariño mientras mis manos le acariciaban.

—Como deseaba sentirte de nuevo dentro de mí.

Mis piernas abrazaron su cintura, y le besé, en esos momentos estábamos él y yo solos en nuestro universo, no había nadie más, fue un beso profundo, lleno de ternura, nuestras lenguas se juntaron dándose cariño explorando nuestras bocas y explote en uno de los orgasmos más placenteros que recuerdo, mientras gemía en la boca de Víctor. Note como se tensaba y empezaba a correrse en mi interior con lo que mi orgasmo se amplificó mi boca dejó de besarle para abrazarme a él con fuerza y gemirle en su oído diciéndole lo que le quería.

—Te quiero mi amoooor…te quiero muchoooo. Le susurre fatigada.

Nos quedamos muy abrazados, recuperando nuestras respiraciones hasta que Víctor se incorporó un poco para no aplastarme y me miro algo confundido.

—Rocío nunca me dejaste besarte y hoy me has besado y me has dicho que me quieres.

—Así es Víctor, yo solo amo a una persona y esa es Alex, pero hacia ti tengo un sentimiento de cariño muy grande. Te quiero como hombre y como amigo y no deseo que te alejes de mí de nuestras vidas porque también te necesito a ti, os necesito a todos.

Me miro con cariño mientras sonreía y me volvía a besar era suya y él lo sabía, me había entregado a él por completo. Su polla seguía en mi interior y la notaba como el acero, me producía un placer muy grande sentirla así, llenándome dejándome bien abierta.

—Lo he entendido perfectamente y me alegra. Rocío ¿Has follado con Natalia?

—Si cariño, gemí, nos la hemos follado Alex y yo, pero le pasó lo mismo que a ti, se enamoró de mi niño y lo tuvimos que cortar.

—Pero que puta que eres.

—No lo sabes tú bien mi amor, y ahora fóllamee. Le exigí.

Víctor se salió de mí y me hizo ponerme a cuatro, sabía que me follaría el culo, me lo comió con cariño y lo dejo bien lubricado, note como centímetro a centímetro su polla entraba en mi interior y me iba dilatando el culo hasta que note sus huevos rebotar en mi coño. En ese momento Natalia estallo en un orgasmo arrollador que hizo que se volviese loca de placer. Lo mismo que yo hice con Víctor hace un momento, Natalia besó a mi niño con pasión mientras su orgasmo la dejaba rota. Cerré mis ojos y me entregué al placer de ser sodomizada por mi amante.

Ese fin de semana lo pasamos juntos los cuatro follando, volví a sentir esa sensación de sentirme llena de polla y muy abierta cuando Alex y Víctor me follaron a la vez, de sentirme única follando con Natalia mientras nuestros chicos nos miraban embobados. A ese fin de semana les siguieron muchos más, vacaciones juntos, escapadas a alguna casa rural, viajes al extranjero. Nos convertimos en inseparables y disfrutábamos mucho de nosotros y aun hoy después de la pasión inicial seguimos con un lazo de sentimientos muy fuerte entre nosotros. Víctor y Natalia viven juntos, están muy enamorados y no pueden vivir el uno sin el otro, me agrada ver como poco a poco van construyendo su futuro juntos, tanto a ella como a mí nos apodan las asaltacunas, pero noto la mirada de envidia de algunas amigas al darse cuenta que hemos encontrado a nuestro verdadero amor y lo bien que nos va.

Muchas veces miro atrás y no entiendo como pude compartir mi vida con hombres poco seguros de sí mismos y dominantes, eso fue lo que asfixió la relación. El compartir mi vida con Alex me ha hecho vivir mi sexualidad de una manera que me encanta y que no creía capaz de poder vivirla así, tengo libertad y además follo con otro hombre al que adoro, tengo lo que muchas mujeres desearían, dos buenas pollas a mi disposición ¿Qué más puedo pedir?

Bueno si, había una cosa más, algo que deseaba desde hacía mucho y Alex lo sabía. Hablamos con Víctor y Natalia y les hizo mucha ilusión, desde ese momento deje de tomar anticonceptivos y solo Alex, mi hombre, mi amor me llenaría el útero de fértil semen. Aun así, nuestros encuentros no terminaron, solo fueron diferentes.

Abro los ojos en un radiante día de primavera y miro la cara de mi niño dormido a mi lado, creo que no puedo ser más feliz ahora mismo, tengo todo lo que deseo, no entiendo como he podido vivir sin él, noto como ese ser diminuto que vi en las ecografías ya se hace sentir en mi vientre una lagrima cae por mi mejilla mientras beso a mi niño. Aquel niño que cuidé se ha convertido en la persona más importante en mi vida y en el padre del hijo que llevo dentro.

Fin

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