Mi responsabilidad y mi timidez fueron los que guiaron mi juventud, pero todo cambio cuando mi madre y mis tías me hicieron ver la realidad

Mi timidez y mis tías. (4)

Mi timidez y mi responsabilidad guiaron mi juventud, hasta que mis tías y mi madre y alguna más me hicieron despertar.

Clara me preguntó como lo había pasado con Cris, no te mentí, lo había pasado de maravilla, aunque no le di más detalles, le conté que a media tarde había venido una amiga suya, una chica guapísima y habíamos estado jugando, después me fui a mi habitación a preparar la clase del día siguiente.

La semana empezó normal, con la rutina de siempre pero a mitad de semana al llegar por la tarde note a mi madre algo cambiada, en principio no le di demasiada importancia, simplemente no tendría ganas de hablar, pero los días siguientes la cosa no mejoraba y empecé a preocuparme, inicialmente le intentaba sonsacar algo, pero no tuve éxito.

Mi cabeza empezó a cavilar, no tenía ni idea que podría haber pasado, empecé a recordar todo desde el principio, no creí haber ofendido a mi madre, tampoco era probable que se hubiera enterado de la historia con Ana y menos la de Cris, pero lo cierto es que la cosa debía ser seria, de pronto se me ocurrió la posibilidad de que la hubiera embarazado, un escalofrío me recorrió la espalda, eso sí que no lo sabía gestionar, sería horrible, por mi madre, por la familia, y sobre todo por mí, no estaba preparado para una paternidad y menos con mi propia madre, y después… mi hijo sería mi hermano, que lío.

Le pregunté abiertamente…

– Mamá me tienes preocupado, te noto cambiada desde hace unos días, qué te pasa?

– Nada Manu nada, son cosa mías, no te preocupes, ya se me pasará.

– Clara, creo que hay bastante confianza entre nosotros para que me cuentes tus problemas, estamos juntos para lo bueno y lo malo.

– Gracias Manu, lo sé bien pero no te preocupes no pasa nada.

Me sentía impotente ante la negativa de Clara en participarme sus problemas y me conformé que no fuera grave.

A los dos días la situación era insostenible, hasta cuando intenté besarla con un piquito al llegar a casa Clara me giró la cara y me ofreció la mejilla, me hundí, pensé que se había asustado por tener una relación con si hijo y estaba arrepentida, me dio ganas de llorar de tristeza, me fui a dormir sin cenar.

Me costó dormirme mucho, ya sería tarde cuando sentí como mi madre estaba arrodillada al lado de mi cama, me dio en beso en la boca y me dijo al oído…

– Manu me gustaría que durmieras conmigo esta noche.

– Claro, por supuesto.

Me levanté de un salto, cogí a mi madre por la cintura y le lleve a su cama, ella se acostó, se quedó de lado, hacia fuera de la cama, yo subí por el otro lado y me quedé pensativo, cada vez lo comprendía menos, me llama y luego me da la espalda.

Al rato la oí sollozar, me acurruque pegado a su espalda, sentía su calor, el olor de su piel, incluso el leve aroma del perfume que le regalé.

La abracé por detrás y pegué mi cara a su cuello, al rato se movió y me rozó los labios con el hombro, le besé el hombro, con besos cortos hasta el cuello, luego la nuca, se volvió hacia mí y con los ojos húmedos me dijo suavemente…

– Manu por favor, hazme el amor.

Nunca me había dicho estas palabras, me emocionó, me pegué más a ella y pase las manos bajo sus brazos y le presioné las tetas, llevaba un camisón corto pero los pezones se notaron igual a través de la tela, busque la orilla del camisón y pasé las manos por debajo, me detuve en el nacimiento de las tetas, mi polla latía entre sus nalgas, se había salido del pantalón corto del pijama, noté que el tacto era de carne con carne, no debía llevar bragas, seguí pegado por detrás metiendo la polla entre sus piernas, Clara levantó el muslo y pude recorrer el glande entre sus labios, los recorrí varias veces, en una de ellas encorvó la cintura y acercó el culo hacia mí, mi capullo se coló en su vagina húmeda, despacio la fui penetrando, me estrujaba el tronco con los músculos vaginales y notaba sus pliegues, ya no me quedaba más polla que meter y aún me acercaba el culo, con una pierna levantada entraba limpiamente, se hundía y salía con las venas hinchadas, me madre se apretaba contra mi pecho, mis manos cruzadas sobre sus tetas, los pezones saliendo entre mis dedos, se puso boca arriba, yo quedé de lado con las piernas haciendo tijera pero sin dejar de meter y sacar despacio, mi mano entre sus labios acariciando el clítoris duro, empezó a hablar despacio…

– Manu, hijo mío, sabes que te quiero por encima de todo, y ahora aún mas porque me haces muy feliz, quisiera que me entendieras lo que te voy a decir, me sabe muy mal, lo he pensado mil veces pero no tengo más remedio.

Yo estaba asustado, tanto prologo no auguraba nada bueno.

– Llevamos toda la vida viviendo muy felices, tú eres un hijo ejemplar, desde que papá se fue me he dedicado a ti y ahora tú me das lo que me ha faltado todo este tiempo, mi felicidad es completa, pero algo se ha torcido.

– Que pasa mamá, me asustas!

– Tranquilo tampoco es para tanto, es que soy una sentimental. Me ha llamado mi hermana Julia, tu tía ha montado un pequeño restaurante en su pueblo, no es muy grande pero ella sola no puede llevarlo, parece ser que le va bastante bien y quiere que vaya a ayudarle.

– Pero como se acuerda de ti ahora? No tiene a su hija? Lisa ya tiene 20 años, no? Ya puede ayudarle a su madre.

– Hay Lisa…, no todas las madres tiene la suerte que yo, tu prima solo piensa en gastar el dinero y vivir su vida con sus amigos.

– Pues que la obligue o que se busque a otra.

– No es tan fácil, tú no lo sabes, pero cuando nos casamos pasamos una etapa muy difícil y ella nos sacó adelante económicamente, ahora estoy obligada a corresponder.

– Vaya, eso no lo sabía, que fastidio, y cuanto tiempo sería?

– Pues no lo sé, pero no creo que sea poco tiempo, tendré que marcharme una temporada larga, pero no está muy lejos, podrás venir.

– Que mala pata, ahora que estábamos tan bien!

– Mientras hablábamos mi polla seguía entrando y saliendo despacio, ella con las piernas abiertas recibía también las caricias en el clítoris mientras me acariciaba el vello del pecho.

– Bueno, no es buena noticia pero es mejor de lo que ya estaba pensando.

– De verdad? Que habías pensado?

– De todo, que ya no me querías en tu cama, que te habías cansado de mí, además de otras cosas complicadas, incluso que te habías quedado preñada.

– Manu, pobre chico, nunca me perdonaré lo que te he hecho sufrir, de lo primero ni pensarlo, siempre tendrás un sitio en mi cama, me encanta que me hagas el amor, porque lo que tú me haces es el amor, no me follas, entendido? Y de quedarme preñada de ti, mmm, no creas que no me habría gustado en otras circunstancias, pero no, hasta ahora no te has corrido dentro de mí aunque siempre lo he deseado, pero debemos seguir teniendo cuidado, soy mayor pero no tanto y me podrías hacer un bombo. Un hijo y hermano y… uf, que lio, ja ja ja.

Mi madre se relajó al haber soltado su preocupación, pero entonces fui asimilando el problema, seguí bombeando mi polla en el coño de Clara en silencio, pero pensé lo triste que sería la vida sin mi madre en casa y menos sin poder acostarnos juntos.

De momento se me ocurrió!

– Y cuando te irías? Sería pronto? Donde vivirás? Y donde viviré yo?, bueno me sé arreglar solo. No te preocupes por mí.

– Ese es otro problema, me tendré que ir pronto, está agobiada de trabajo, viviré en su casa, no te preocupes y tú? Había pensado… hablaré con tus tíos, a Ana le caes muy bien y a Jorge no digamos, no creo que tengan inconveniente, no tienen hijos y les harás compañía y puedes aprender mucho en su casa, tu tío es muy inteligente.

– Vaya, no se me había ocurrido, es un mal menor, la verdad a mí también me cae bien tu hermana y el tío no será problema.

Parecía que los problemas se iban solucionando bastante bien, esto se notaba también porque mi madre se relajaba, ya empezaba a sentir el efecto de mi polla bombeando sin parar y me cogió la mano apretándome.

– Manu sigue, sigue así, no pares ahora, me viene.

Seguí como me dijo, pero acelere mi dedo en el botón del coño, se fue tensando, las piernas estiradas y las manos en sus tetas estirando los pezones, un largo grito salió de su garganta y unos temblores sacudieron su cuerpo, cuando se calmó me miró y me pregunto…

– Y tú? No te has corrido?, si lo has hecho dentro de mí no pasa nada, ya me arreglaré.

– No Clara, he preferido admirar tu orgasmo, no lo voy a poder ver durante algún tiempo.

– Pues ahora te toca a ti, métela hasta dentro amor.

Acelere en mis movimientos mientras mi madre me masajeaba los huevos, los flujos de su coño mojaban la sabana y cuando me llegaba la corrida, me preparé para llenarla de leche, pero en el último segundo me arrepentí y sacándola la apoye entre los labios, el clítoris, el pubis incluso sus tetas se cubrieron de crema lechosa.

Nos dormimos abrazados, no sé a qué hora de la madrugada Clara rodó sobre mí y me despertó, estaba boca abajo, con los brazos y la cabeza debajo de su almohada, me incorporé y le acaricié la espalda, en los riñones se estrechaba para luego elevarse en un par de nalgas duras y blancas, las admiré incluso me acerque para verlas de cerca, entre las piernas estiradas brillaban los labios vaginales, todavía húmedos de mi semen, me puse de rodillas entre sus piernas, las separé lo suficiente y pasando en brazo bajo su cintura, la levante y le coloqué mi almohada, su culo quedó elevado, me apoye con las manos en su lados y sin tocarla dejé mi polla resbalar entre sus nalgas, por gravedad se fue a alojar a la entrada de la vagina retenida por sus labios carosos, un leve empujón y el glande dentro, algo notaría porque se movió un poco, el siguiente empujón y media polla desapareció, suspiró y acomodó la cabeza, al tercer empujón mis huevos estaban entre sus piernas apoyados en la sabana, no quise moverme, pero mi polla palpitaba dentro, ella solo fue abriendo las piernas y levantando el culo, no se volvió pero desde debajo de la almohada oí…

– Fóllame, métela hasta el fondo, córrete, hazme lo que gustes.

La saque suavemente y la clavé de golpe, noté como tocaba el útero, mi polla crecía de larga y de gruesa, la vagina me recibía presionando y absorbiéndome, Clara levantó más el culo, hundió la cabeza y la rodeó con la almohada…

– Adelante! Por el culo!

Eche un salivazo entre las nalgas, lo vi escurrirse hasta el ano, cuando sentía llegar mi eyaculación la saque y la apunte al agujero, no ofrecía apenas resistencia, el primer chorro actuó de lubricante, el glande se hundió, las manos de Clara se crisparon en la almohada, el segundo chorro de leche ya entró dentro y el tercero ya inundó el fondo el culo, mi polla estaba hundida entre las nalgas.

– Ha sido… maravilloso, gracias.

Caímos de lado, no me enteré cuando mi polla fláccida se salió del culo de Clara, las sabanas estaban húmedas de nuestros jugos.

Ya clareaba cuando sentí frió en la polla, estaba húmeda de semen creí yo, pero no, era la lengua de mi madre, la recorría todo a lo largo desde los huevos hasta el capullo, me la había puesto dura otra vez, empezó a metérsela en la boca hasta casi darle arcadas, la punta le tocaba en la campanilla, estaba decidida a darme la mamada del siglo, pero no me conformé, le estiré de una pierna y le hice pasarla por encima de mi cabeza, el coño enrojecido por el trote de la noche agradeció la suavidad de mi lengua, el clítoris se endureció, lo descubrí y lo mordí mientras con la lengua lo agitaba, mi madre cayó desvanecida entre mi ingle y mis huevos, mientras yo seguía comiéndole el coño, pero se repuso y volviendo a meterse la polla en la boca con rápidos movimientos de cabeza me hizo correrme, a la vez un orgasmo fulminante le obligaba a pegar su coño sobre mi boca, nos retorcimos incontrolados mientras duró el éxtasis, cuando nos vimos las caras estaban llenas de flujos sexuales.

No hubo problemas con mis tíos, fuimos a visitarlos, Ana pronto adivinó en la cara de Clara que algo pasaba y se lo fue sacando poco a poco, a mi madre no le hacía ninguna ilusión pero estaba obligada.

Mi tío Jaime se adelantó a Ana, sin querer oír más dijo.

– No se hable más, Manu se queda con nosotros, faltaría más, no tenemos hijos y él es el mejor muchacho que conozco, verdad Ana?

– Verdad Jorge.

– Además tengo la intención de enseñarle mi oficio y en un futuro llevármelo conmigo para que un día me sustituya.

Nos miramos mi madre y yo, quedamos sorprendidos, mi tía Ana sonreía y nos cogía de la mano.

A partir de entonces la cosa se aceleró y pronto mi madre preparó las maletas, una mañana vino mi tía Julia, yo no la recordaba, la acompañaba su hija Lisa, me encantó hasta que la oí hablar, era una chica que con 20 años estaba muy desarrollada, unas tetas preciosas, escote moreno y brillante, canalillo apretado, poca cintura y culo elevado y una cara muy bonita, pero cuando habló… era una niña mimada, presumida antipática y muy creída, me cayó muy mal y creo que yo a ella también.

Mi tía Julia, más o menos como las otras hermanas, tenía 45 años pero con más tetas, más culo y más alta, no estaba mal, una melena rubia la hacía muy atractiva y más joven.

No quiso visitar a su hermana Ana, dijo que tenía que atender el restaurante, se fueron rápidamente, mi madre con un nudo en la garganta, yo también.

Habíamos acordado en el último momento que se llevaría mi perro, lo cierto es que lo tenía un poco desatendido, por lo que era ella la que lo sacaba casi todos los días y para mí sería un problema en casa de mi tía, aunque su perrita ya no estaba, la habían tenido que sacrificar porque estaba muy enferma por un mosquito que la había contagiado.

Al día siguiente después de clase preparé lo más imprescindible y me fui a casa de Ana, me abrió Jorge, me hizo entrar con los brazos abiertos, mi tía al fondo esperaba sonriendo.

Jorge me reiteró su intención de enseñarme todo su oficio y me recomendó que estudiara mucho, es todo lo que me pedía ah! Y que cuidara a Ana.

Luego me confesó que no era ninguna bicoca su trabajo, estaba casi siempre de viaje y eso cansaba mucho, además de no estar en casa con su preciosa mujer, mi tía le hizo una reverencia agradecida.

Luego entró en juego mi tía, me acompañó a mi habitación, estaba muy bien, buena luz, ventana grande y una mesa para el ordenador y estudiar.

En el armario colgó mi ropa y volvimos al salón, tomamos un aperitivo y mi tío se tomó varios vermuts, se le veía alegre, nos confesó que no le apetecía nada irse a Londres, pero esta noche tenía que estar allí, mi tía por bajo de la mesa se había descalzado y me rozaba con el pié entre mis piernas.

Cenamos pronto y mi tío se preparó a partir, me ofrecí acompañarlo al aeropuerto, pero dijo que iría mejor con un taxi, prometió llamar cuando llegara.

Cuando se fue discretamente me fui a mi habitación, desde allí oí como cuchicheaban y mi tío jadeaba, mi tía gemía como en un orgasmo, al momento la puerta se cerró y el silencio. Al rato mi tía y yo nos sentamos en el sofá, estuvimos viendo la tele, solo hablamos de lo bien que iba a estar con ellos aunque añorara a mi madre, me dijo que en vacaciones podría ir a visitarla, me animó, poco a poco la conversación fue languideciendo, yo no estaba de humor y me fui a dormir, sobre las dos de la madrugada me despertó mi tía, iba con un batín transparente y me dijo agitada…

– Manu levántate, acaba de llamar Jorge desde el hotel en Londres, y me ha enviado una foto en su habitación enseñándome la polla.

– Ah! Si? Me alegro.

– Como que solo te alegras? ya puedes venirte a mi habitación, me gustaría hablar contigo.

Medio dormido me levante y ella a empujones me llevó a su habitación, me abrió la cama por mi lado y ella se metió por el suyo después de quitarse el batín y dejarlo en un sillón.

Yo me quedé mirando al techo, mi tía se pegó a mí, metió la cabeza en mi hombro, notaba su cuerpo desnudo a lo largo del mío, estaba tibio y suave, sin mirarme empezó a hablar…

– Manu, no sabes lo que me alegra tenerte en casa, para nosotros es un aliciente tener una persona joven como tú, a Jorge y a mí nos encanta ya lo has visto, tu tío tiene que viajar mucho, unas veces más días que otros, pero frecuentemente, ya no estaré tan sola, estoy segura que nos llevaremos muy bien, siento mucho que haya sido por la circunstancia de la ausencia de tu madre, si te sirve de algo te puedo asegurar de que Julia la tratará muy bien. De todas formas no te desanimes en cualquier ocasión podrás ir a visitarla, a Julia aunque no has tenido tiempo de conocerla bien te puedo asegurar de que es una mujer especial, es la más guapa de todas, el mejor tipo, la más simpática y la más emprendedora, te encantará, tu prima Lisa… bueno es su hija aunque no se le parece en nada, ya la conocerás, te gustará.

– Pero aquí estarás muy bien, te trataremos como a un hijo, no te faltará de nada y he dicho de nada…

Cuando subrayó la frase pasó la mano por mi polla semi erecta, y la sostuvo agarrada, luego siguió hablando mientras lentamente me acariciaba todo el paquete.

– Me gustaría que nos conociéramos mejor, como vives? Que inquietudes tienes?, me gustaría saber cómo llevas el tema de las chicas, tienes alguna novia? Has estado con muchas chicas?

– Siento desilusionarte, pero mi vida sexual hasta hace poco era muy simple, solo estudio y más estudio.

– Y nada más? No te gustan las chicas de tu clase?

– Me gustan pero no quiero distraerme mucho y te confieso, he visto algo de porno en internet.

Lo dije un poco avergonzado lo cierto es que no había salido con chicas.

– Quieres decir que no has estado con ninguna chica?

– Bueno si, el otro día estuve en el cine con un amigo y una chica, mi amigo se fue y estuve jugueteando un poco con mi amiga.

– Pero llegasteis a tener sexo? Cuéntame.

– Nos estuvimos acariciando, me mamó la polla y yo le acaricié por todos lados.

– Y no follasteis?

– Pues no, no pudimos, estábamos en el cine.

– Y que más, nada más? la única. Entonces, quieres decir que yo fui la primera mujer en tu vida?

– Si, y no podría ser otra mejor.

– Es un honor para mí, me encanta.

Ana me apretó la polla, ya la tenía dura pero se incorporó y se subió encima de mí, se sentó sobre mi polla acostada sobre mi vientre, la rodeo con su coño, solo se veía el capullo entre sus labios.

– Te voy a contar mi vida sexual, yo no fui muy pronto mujer, me desvirgaron con diecisiete años cumplidos, y eso que sabía todo ya, te diré un secreto, de pequeña me acostaba con mi hermana Julia, ella a los 13 ya se masturbaba, yo no sabía que hacía pero la oía gemir y moverse en la cama, hasta que un día vino un primo a casa, estuvo dos días, una tarde los vi desaparecer en la habitación, por la noche vi una manchita de sangre en la sabana y me dijo que se había cortado, desde aquel día se masturbaba metiéndose de todo, desde el cepillo del pelo a pepinos, ah! pero no se lo digas a nadie. A mí me desvirgó un chico de la clase, fue en una fiesta en casa de una amiga, apenas me la había metido nos pillaron los padres de mi amiga y salimos corriendo, luego él se fue a otro colegio y ya no lo vi, fue frustrante, después en clase también hacíamos cositas, en la última fila de pupitres nos sentábamos chicos y chicas juntos, hicimos una apuesta con los chicos a ver quien tenía más polla, los chicas pujábamos para vérselas sobre todo a los más guapos, se las sacaron por debajo de las mesas, cada uno la enseño más o menos grande, alguna chica queriendo que su preferido ganara se atrevió a meneársela para que se empinara más, cuando íbamos a dar el premio los chicos empezaron a murmurar entre ellos, al fin supimos que otro chico muy tímido no había concursado y según ellos era el mejor, las chicas lo rodeamos y le insistimos para que la enseñara, al fin accedió, nos quedamos asombradas, tenía una polla grande, gorda y negra, el capullo parecía una cebolla, solo la vimos un momento, pero se llevó el premio.

Mientras me contaba muy animada la historia se iba balanceando lentamente sobre mi polla que aparecía y desaparecía entre sus labios húmedos.

– Lo mejor fue en la fiesta fin de curso, nos reunimos en casa de un chico y bebimos y jugamos al juego de la botella, al final sorteamos las parejas y cada una se fue a follar a una habitación, a mí me tocó el del pollón, cuando le bajé los pantalones un miembro como un brazo apareció frente a mi cara, me sabía mal despreciar al chico y salir corriendo, me arme de valor y lo intenté todo, en la boca no me cabía, en el coño tampoco, solo pude lamérsela y se me ocurrió hacer lo que te hago ahora, cabalgué su polla sin metérmela, parecía que iba a caballo de verdad, cuando se corrió los chorros le llegaron hasta su pecho. Luego tuve algún novio sin importancia, casi todos lo hacía mal, cuando me casé con Jorge creí que era lo normal, se corre antes de dos minutos, yo he tenido contados los orgasmos, siempre los finjo para no deprimirlo, pero contigo todo ha sido diferente, la cosa salió sin más, tú lo sabes, pero no me arrepiento, me haces sentirme mujer.

Poco a poco se iba acelerando, mi polla iba tomando un tono rojo, se inclinó sobre mí.

– Solo me gustaría poder ofrecerte un cuerpo espectacular, unas tetas grandes, duras y un culo impresionante, te lo mereces. Como te gustan a ti las tetas? Muy gordas, altas, juntas, separadas? De que talla?

– A mí me gustan todas, pero las tuyas son especiales, aunque son pequeñas son muy sensibles y esos pezones no los puede disfrutar casi nadie.

– Gracias, eres muy galante, pero de verdad estoy pensando en operarme y ponerme tetas para ti.

– Por favor Ana no digas tonterías, tus tetas son mi sueño.

Ella aceleró sus movimientos y se inclinó para que pudiera chuparle los pezones, los mordí y los saqué hasta que me rozaban en el paladar, ella se levantó y dejó libre mi polla por un momento, cuando se sentó de nuevo mi polla entró en su vagina, los dos estábamos muy lubricados, le entró hasta los huevos, siguió coleando, su culo se movía hacia todos lados, me preguntó…

– Como estas? A mí me llega un orgasmo como una ola, te espero, pero no tardes.

No le hice esperar mucho, con el ritmo que me imprimía me cogí a sus caderas y la sacudí más deprisa, nos agitamos juntos, hasta que me vacié dentro de Ana no paré, ella aún siguió unos segundos más, estaba bellísima cuando se corría.

– Gracias por estos momentos, me hacer subir al cielo, me gustaría que te quedaras a dormir todas las noches conmigo cuando no esté Jorge, cuando esté ya encontraremos el momento de estar juntos.

– Me alagas mucho Ana, pero preferiría que tuviéramos nuestros momentos de intimidad propios, de todos modos sabes que deseo siempre estar contigo y cuando quieras estoy a tu disposición.

– De acuerdo, respeto tu intimidad, estoy deseando volver a follar contigo.

Me besó largamente y yo le correspondí acariciándole el clítoris un momento, luego nos dormimos abrazados.

A los dos días estaba acostado, ya era tarde, había estado estudiando y me puse a jugar con la tableta que me había regalado mi tío, la había configurado y ya la tenía casi dominada, se me ocurrió mandar un mensaje a mi madre, tardó bastante en contestarme, cuando sonó el WhatsApp casi me había dormido, mi madre me contaba que estaba bien, muy cansada, me contó que había mucho trabajo y había acabado hacía un rato, acababa de ducharse y se había acostado, yo le dije que ya la añoraba mucho y me acordaba mucho de ella, ella intentó animarme y me dijo que también se acordaba y me lo iba a demostrar, al momento sonó el tono y una fotografía empezó a descargarse, cuando se enfocó apareció en primerísimo plano un pezón de mi madre, estaba erecto, duro y con un detalle perfecto, la había hecho con la luz encendida y bien enfocada, inmediatamente la polla hizo reacción, se me puso dura y me levantó la sabana, yo le hice una foto a la sabana hinchada y la mandé, al momento me contestó…

– No me hagas sufrir, que escondes?

Le volví a mandar otra foto, esta vez donde solo se veía el capullo, a los pocos segundos, me contestó con mayúsculas…

– Por favor, no seas cruel déjame verla toda.

– Tendrás que corresponder tú también.

– A los segundos se abrió otra foto suya, se veía toda la teta de perfil, hinchada y coronada por el pezón duro.

Mi foto fue de mi lengua puntiaguda.

La suya su boca abierta en forma de O,

Mi respuesta mi polla entera mirando al techo.

La suya dos dedos estirando los pezones.

Mi foto un primer plano de mi capullo.

La suya el pubis depilado, con el inicio de sus labios.

Le mandé mi polla tomada desde bajo de mis huevos, se veía todo el aparato.

La suya me impactó su coño abierto, se sujetaba con dos dedos los labios y se veía en primer plano su clítoris húmedo y brillante.

La mía mis manos una tras otra agarradas al tronco con el glande rojo.

La suya el coño abierto con dos dedos en la vagina y un dedo en el botón.

La mía fue un primer plano de mi mano agarrando el glande con la leche saliendo.

La última suya eran los dos dedos empapados con sus jugos vaginales, el mensaje de sonido que siguió decía.

– Buenas noches cariño, que duermas bien, yo lo haré seguro.

Me olí la mano, el olor a semen me gustó, imaginé que a Clara también le abría gustado olerlo, me lavé y guardé en la Galería de Fotos todas las que me había mandado.

– Apagué la tableta y me dormí.

Continuará. Sus comentarios son el motivo para seguir escribiendo.